martes 31 de enero de 2012

El vino artesanal de La Mata se comercializará en Estados Unidos

El vino artesanal de La Mata se comercializará en Estados Unidos

Bernabé Navarro pone en el mercado norteamericano 3.000 botellas de caldos materos artesanales

 02:51  
Imagen de las viñas del Parque Natural de la Laguna de La Mata en Torrevieja.
Imagen de las viñas del Parque Natural de la Laguna de La Mata en Torrevieja.  iinformación
D. P. /REDACCIÓN

Bodegas Bernabé Navarro ha logrado lo que hasta hace unos meses podría sonar a ciencia ficción. Tres mil botellas de vino artesanal de La Mata se comercializarán en el mercado de Estados Unidos a un precio asimilable a su calidad: en torno a 30 dólares. Esta bodega ha reinterpretado la elaboración más artesanal de los caldos que se elaboran en el Parque Natural. Para hacer realidad el proyecto ha realizado "un vino totalmente natural, blanco", sin sulfitos -un conservante propio de la elaboración de vinos-, dejando parte de las pieles y el raspón, que caracteriza de siempre a los vinos materos, aunque con un contenido en alcohol menor, sin rebasar los 14 grados. El resultado está reposando en tinajas de arcilla y toda la producción será comercializada a través de la distribuidora José Pastor Selections para el mercado norteamericano.
Y es que el Parque Natural de las Lagunas de la Mata y Torrevieja ha producido este año en sus viñedos una uva de "excelente calidad para la producción de vino", en palabras del director general de Medio Natural de la Generalitat, Alfredo González, quien destaca estos viñedos "como un elemento clave para la dinamización económica y la generación de empleo en este espacio protegido". González explica que en el parque natural hay 74 hectáreas destinadas a cultivar viñas, que dan lugar a una uva de calidad, "dulce, de poco tamaño". Estas viñas no sólo "se cultivan mediante procedimientos respetuosos con el medio ambiente, sino que funcionan como refugio de la biodiversidad de especies de avifauna".
En el parque natural se cultivan en la actualidad dos variedades mayoritarias que son la meseguera y la moscatel y hasta hace muy poco todo se distribuía a granel por los agricultores materos. Fue Bernabé Navarro quien creyó en la calidad del vino (y otro tipo de elaboración) y los embotelló en "La viña de Simón", con uva meseguera y "El Carro", con uva moscatel. Realizados de forma natural, con una intervención mínima. La actual añada de ambos vinos se encuentra "descansando en barricas de roble francés de 500 litros, (la producción no supera los 1.000 litros) y "reflejan los agradables matices de la salinidad" del paraje.

Un paisaje de viñedos que es único en la Vega Baja
Los agricultores de La Mata llevan más de cuatro generaciones dedicados al cultivo y producción de vid, tanto para uva de mesa como para vino de venta a granel. En el Parque Natural de la Mata no existe una continuidad de parcelas de vid. Hay áreas no cultivadas, como antiguas parcelas abandonadas, zonas incultas o terrenos forestales, entre otros. Una de las principales características de este cultivo es la climatología: es un espacio de gran insolación y vientos predominantes del este -Levante- y sureste, además de estar ubicadas, en gran parte, sobre suelo con componentes de duna fósil. Con lo que el viñedo, que no recibe aporte artificial de agua, comienza a brotar en marzo.
El viñedo ha tenido históricamente trascendencia en la Vega Baja. Su declive comenzó a mediados del siglo XIX y la llegada de la filoxera supuso el final de su cultivo. Sólo quedaron algunos reductos de vid en la Mata no afectadas por la plaga. El actual emplazamiento de los viñedos data de principios del siglo XX, cuando la compañía arrendataria de las salinas autoriza a los colonos, vecinos de La Mata, a plantar cultivos distintos a los cereales y forrajes, como los viñedos para vinificación y la uva para consumo en fresco. D. P.
Origen información: Informacion.es

lunes 30 de enero de 2012

Hay una falsa idea de que los bodegueros nos forramos como los de Falcon Crest

Hay una falsa idea de que los bodegueros nos forramos como los de Falcon Crest

Araceli Servera Oliver. Iba para química y se quedó en la Enología quizá porque en su familia el cultivo de la viña suma trescientos años

 

"¡A mí no me conoce nadie!, ríe Araceli Servera Oliver. Su linaje bodeguero, de Can Ribas, la delata.  B. Ramon

LOURDES DURÁN Se metió en Químicas pero acabó en Enología. Ambas disciplinas académicas le vienen de casta porque el padre de Araceli Servera Oliver es químico y su madre procede de la familia de Can Ribas, cuyas bodegas cumplieron 300 años el año pasado. Quiso rebelarse pero no se atrevió. Cuando su madre y su tía, las dos Oliver dedicadas al mundo del vino, le ofrecieron ser la enóloga de las bodegas –en aquel momento no había la división de empresas que acabaría en Can Ribas en Consell y los Vinos Oliver, en Algaida– ella tenía un plan: volar. Regresó al nido para formar junto a su madre y su hermano el relevo en la bodega más antigua de Mallorca en la que Araceli Servera se encarga de poner nariz, manos en la tierra y "hacer familia", como dice ella. Es, también, la voz, la "relaciones públicas" del negocio familiar. Se ha formado en la Universidad Virgili Rovira y en bodegas de California y Argentina.
En Can Ribas no hay prisa. Cuentan con 20 empleados de los que seis son fijos en las viñas. Proceden de Colombia, Ecuador y Mallorca. "Hace diez años a un mallorquín ni se le hubiera ocurrido trabajar en una viña, no se atrevía a hacer un trabajo que consideraba menor", comenta Servera Oliver. Ahora, hacer vino o ser cocinero está de moda.
Pese a la pujanza del sector, la enóloga matiza tajante: "Hay una falsa idea de que los bodegueros nos forramos como los de la serie Falcon Crest. Desde luego en Mallorca, no es fácil porque nos falta apoyo institucional. ¡Si no hemos podido ni conseguir que pongan un letrero en el aeropuerto que diga que es tierra de vinos. El turista que llega a la isla no tiene ni idea de que aquí se hace vino. ¡Es increíble! A los políticos se les llena la boca al hablar de turismo pero les falta sentido común", añade. Con todo, en Can Ribas ha reinado la independencia casi siempre. "Hubo un momento en que si no pedías una subvención parecías tonto. Ahora tenemos un retraso de dos años y no saben cuando lo recibiremos, pero no estamos desesperados. Somos una empresa familiar que no tenía créditos suscritos. No tenemos deudas".

—¿Parece que el vino es cosa de sagas familiares?
—Antes las familias mallorquinas hacían su vida y punto. Mi legado no son sólo mi madre sino todos los tíos Ribas, mi abuelo Ribas de Cabrera que se casó con una Ribas de Pina. En mi familia los hermanos de mi bisabuela Juana Ribas son los que no arrancaron las viñas después de la filoxera como sí hicieron muchas otras familias en la isla. En Mallorca hubo 30.000 hectáreas de viñas y ahora sólo hay 3.000. Pero hoy en día montar una bodega no es un negocio. El mundo del vino lleva mucho más aparejado que el consumo. Tiene una lado creativo y necesitas tener pasión. El mérito es haber sobrevivido.
—Lo que sí está claro es que aumentan las bodegas. ¿Ha existido también una burbuja del vino en la isla?
—Sí la ha habido pero es como los que tienen un piso en el casco antiguo de Palma que mantienen el precio y los que han tenido que bajar el de su adosado en Consell que hasta hace unos años vendían a precios disparatados. Cuando me preguntan si el vino mallorquín es caro siempre digo lo mismo: según cual sí. La mala fama procede de personas que se han subido al carro.
—¿Me está hablando de que hay una suerte de nuevos ricos en este negocio?
—Están las dos caras de la misma moneda. Están las familias tradicionales y luego está el empresario que ha ganado dinero en otros negocios y decide invertir en vino. Éstos últimos suelen moverse por números, prima la obtención de beneficios.
—¿Y en Can Ribas, qué les caracteriza?
—Ha habido mucho batacazo. Nos centramos en la calidad. No hemos crecido pero hemos afianzado clientes. Son ellos los que hacen el trabajo. Nuestra bodega vende fuera el 70 por cien de su producción y cada año procuramos que pasen por las bodegas, que se queden. Nuestro objetivo es tener un suelo, no enriquecernos. Eso se lo debemos a mi madre. Es su sello. Además cuidamos mucho al trabajador. Es uno más.
—¿Hay buenas relaciones entre las vinateras Oliver, Juana y su madre Maria Antonia?
—Mi tía Juana y mi madre llevaban la bodega. Hubo un momento complicado y se separaron. Mi tía montó el agroturismo y la bodega, y mi madre se quedó con Can Ribas.
—En las bodegas están su madre, usted y su hermano. ¿Trabajar en familia no es un tanto endogámico?
—(Risas). Es difícil y no lo es. Los trabajadores acaban convirtiéndose en hijos y resulta que además la propietaria es tu madre. Intentamos ponernos límites para no hablar de la empresa. Estamos en la décimo tercera generación, aunque en realidad es la tercera. Leí que las empresas familiares sólo sobreviven tres generaciones. No lo creo.
—El mundo del vino ¿es un terreno de hombres?
—En nuestra generación no. Mi madre sí se lo encontró. Tuvo muchos problemas para que la valoraran. A mí no me pasa. A los 18 años yo ya estaba aquí. Ayuda más la edad. Es más complicado ser joven en el mundo del vino que ser mujer. Hace 30 años, estaba controlado por muy poca gente.
—¿La tijera del Govern también les ha podado?
—Cuando haces un proyecto tienes que pensar en hacerlo sin subvenciones porque no se puede depender de ellas. Hace 15 años se pidió al Govern que pusieran un cartel en Son Sant Joan anunciando los vinos de las isla. ¡Los turistas siguen sin saber que aquí producimos caldos! Vas a ferias y es triste ver las imagen que proyectan, con esas fotos. En fin, la promoción la hacemos nosotros mismos.
—¿Se ha resuelto ya el reconocimiento como vino de la tierra el hecho a partir de la uva gargollasa?
—No, sigue siendo vino de mesa. Hemos pedido que la reconozcan como denominación y creemos que el plazo será de un año pero en este tema no ha habido apoyo y ha sido escandaloso. Es frustrante ver la parálisis que hay en las instituciones baleares. Llamamos al ministerio y nos dijeron que el tema estaba paralizado en Mallorca. Yo creo que no es por falta de ganas sino de ignorancia. A menudo depende de que te encuentres con un funcionario eficaz. Es así de aleatorio.
—¿Cuál es su producción y dónde está su mercado?
—Embotellamos 150.000 botellas, y de éstas, el sesenta por cien son de tinto; el 10 por cien, rosado, y el 30 restante, vino blanco. Éste último se queda en Mallorca, y el resto se exporta a Europa, Japón, Puerto Rico, principalmente a países que no producen vino.
—¿El mallorquín aprecia su vino o nos quieren más fuera?
—No nos vendemos por ser vino mallorquín. Se nos vende por ser vino español. El mallorquín no valora su vino. No se enorgullecen de él. Somos más apreciados afuera. Imagino que eso cambiará.
—Ferrer optó en su etiqueta por Miró y Ànima Negra por Barceló. ¿Quién les pinta a ustedes?
—El vino mallorquín cuida mucho su imagen. Ya nos gustaría tener un artista del tipo de Tim Burton que es clásico a la vez que innovador pero por el momento no queremos entrar en el tema de etiquetas de artistas. La del vino Sió la diseñó mi madre. Nuestro producto es 100 por 100 nuestro.
—¿Cómo lleva el pertenecer a una familia ´conocida´ de Palma?
—¡A mí no me conoce nadie! (Risas) En mi generación nadie conoce a nadie, pero sí que es verdad que cuando me miran a los ojos ya saben de dónde vengo. Me dicen que me parezco mucho a mi tía Juana. ¡Será porque las dos somos muy expresivas!

Origen información: Diario de Mallorca

jueves 26 de enero de 2012

La publicidad en la recuperación de la reputación de Cacaolat

La publicidad en la recuperación de la reputación de Cacaolat

04 Enero 2012Por Carlos León Trinidad
En Barcelona entras a un bar, pides un batido de cacao y pasan dos cosas: primero, te sirven un Cacaolat y segundo, saben que eres de fuera de Cataluña.
Mientras en otras zonas de España Okey, ColaCao Energy, batidos Puleva, Kaiku, Lacao o Nesquik dominan el mercado local, en Cataluña, Cacaolat es sin duda la marca líder con una cuota de mercado superior al 90% en restauración.
En 2007 Grupo Rumasa compró el grupo Parmalat España y con ello la firma Cacaolat. Lanzaron nuevos productos y subieron las ventas un 20% el primer año. En 2010 se hablaba de su salida a bolsa, de inversiones millonarias en nuevas plantas y de multitud de grupos inversores que querían comprar, pero a finales de año estalla la bomba Rumasa y Cacaolat entran en 2011 en concurso de acreedores. Manifestaciones de los trabajadores por el centro de Barcelona y noticias de cierre de la emblemática firma generan todo tipo de especulaciones y una corriente de reputación negativa que hunde su imagen de marca en los medios.

Pero en septiembre de 2011 llega la llamada solución catalana: las firmas Cobega y Damm se unen en una oferta de compra.
Tras los acuerdos con trabajadores, proveedores y acreedores llega el momento de estabilizar la marca pero, ¿cómo diseñar una campaña de impacto que haga olvidar más de tres años de navegar sin rumbo? Volviendo a los valores que hicieron fuerte a la marca (back to the basics).
Cacaolat es una marca querida por sus clientes, quizás porque aunque hace años que algunos no la consuman, a todos trae recuerdos de nuestra infancia. Eso hace que la marca tenga una legión de evangelistas (73.000 fans en Facebook, frente a los 17.000 de Puleva). Cuando entras en su perfil de Facebook y Twitter lo que más destaca son las muestras de apoyo de sus seguidores y la línea de respuestas de Cacaolat “Gracias a todos por vuestro apoyo”.

Pues bien, su última campaña es todo un acierto ya que empieza con un anuncio que aglutina gran parte de esos valores. Con un actor y una modelo catalanes, rodado en el Born de Barcelona, y haciendo un clarísimo guiño a esos evangelistas que deseaban que la marca no desapareciera y siguiera siendo parte de ellos “en estos últimos días mucha gente ha coincidido en uno de sus deseos… y este deseo se acabará cumpliendo” para acabar con un mensaje de lo más contundente “Cacaolat. Desde siempre y para siempre”. Todo con un halo muy emocional y modernillo que recuerda a los anuncios de Estrella Dorada de cada verano (¿misma agencia o espíritu Damm?).

¿Quieren más simbolismo? Fue el primer anuncio del 2012 en TV3. Otro gesto de marca rejuvenecida y fuerte que vuelve a estar en la senda correcta. Si a esta campaña se le acompaña de una buena comunicación y acciones concretas en las redes sociales puede ser justo lo que necesita Cacaolat para recuperar la reputación perdida.

Les deseamos toda la suerte en este nuevo año.
Carlos León Trinidad es director de Thatzad

Origen información: MarketingNews.es

Vinos del mundo con traje gallego

Vinos del mundo con traje gallego

Una cambadesa diseña etiquetas de botella para bodegas de varios países

XURXO LOBATO / OMAYRA LISTA - Cambados - 26/01/2012
El estudio de diseño Marta Lojo ha conseguido embotellar la creatividad gallega y llevarla a las bodegas de todo el mundo. Desde que montaron su estudio en Cambados en el año 2004, han diseñado la imagen de más de un millar de marcas de vinos. Y es que una de las claves de las ventas está en vestir de etiqueta la etiqueta.
      En EE UU quieren ver lo que hay dentro, y piden vidrio incoloro
      El estudio tiene clientes en Francia, Suiza, Holanda, Rusia, Italia o Chile
      Aunque confiesa que llegó a esta profesión por casualidad, la biografía de Marta Lojo (Barrantes, 1974) está salpicada de esas pequeñas llamadas que al final construyen las vocaciones. Nacida en tierra de vinos, de familia hostelera y con un hermano enólogo, de joven ya gustaba de pintar letras en los marcos de las ventanas. Sin embargo, cuando se matriculó en la escuela de artes Pablo Picasso de A Coruña, fue tentada por la fotografía artística, que la hizo ganar varios premios. Sería la genialidad de uno de sus profesores lo que la reconduciría por la senda del diseño. El proyecto de fin de curso le dio la clave de su futuro profesional: se trataba de hacer un estudio de marca para una bodega.
      Después de una primera experiencia de negocio en el sector con cuatro amigos, se lanzó a trabajar por cuenta propia. Debutó con un cartel que recogía todas las etiquetas de la Denominación de Origen Rías Baixas. Fue una cosecha exitosa que decidió exportar a otros pagos. Repitió la iniciativa con marcas de Penedés y de Cava.
      Su estancia en Cataluña fue una buena clase de mentalidad empresarial: "En Galicia, cuando les proponía la idea del cartel me preguntaban quién más aparecería; los catalanes, qué beneficios les iba a reportar". En esas bodegas conocería también las etiquetas de vino diseñadas por Toulouse Lautrec: "Me impresionó la combinación de pintura y diseño". Con esta experiencia en la maleta, regresó a Galicia y montó su estudio con Kike López, antiguo compañero de estudios.
      Estaban en el lugar clave y en el momento clave. Su lanzamiento coincidió con la proliferación de nuevas marcas de albariño. Pero las puertas se les abrieron de par en par de la mano de una de las dinastías vinateras más antiguas de España: los Chivite. "Conocí a Julián Chivite por casualidad y me encargó el rediseño de todas sus marcas", cuenta Marta.
      Desde ahí, la producción del estudio cambadés no ha hecho más que crecer. Están sobrevolando la crisis con un aumento en sus encargos. El 50% de sus clientes son importadores de vino extranjeros, distribuidores internacionales como la británica Direct Wines. Muchos de ellos compran el vino en España y lo comercializan en sus países con su propia marca. "Por eso buscan un estudio de diseño español: para crear su imagen y darle la identidad de origen", explica Marta.
      El albariño Paco y Lola ha sido premiado en Los Ángeles Internacional Wine and Spirits Competition. Se trataba de vender el producto en China asociándolo a un vino español, y por eso lo vistieron de lunares, como una bata de cola andaluza. Francia, Alemania, Suiza, Holanda, Estados Unidos, Rusia, Italia o Chile lucen en sus bodegas etiqueta gallega. Entre otros, han diseñado la imagen del rioja más vendido en Alemania, Guía Real. Y se han enfrentado a desafíos singulares: "En una ocasión tuvimos como cliente a un bodeguero que tenía daltonismo, y eso nos complicó todo el trabajo con los colores".
      Diseñan la etiqueta, la contraetiqueta, la cápsula y la caja. "El conjunto es muy importante", dice Kike. "Nos gustaría poder intervenir también en el diseño de la botella, pero las características del proceso industrial del vidrio dificultan la personalización", añade Marta. Conocen las preferencias de los compradores: "A los estadounidenses les gusta ver lo que hay dentro de las botellas, por eso han de ser transparentes; para Europa, más oscuras". Estudian el tipo de letra, su tamaño, las tintas e incluso el papel: "En el caso de los blancos, el papel va a estar sometido a bajas temperaturas y debe soportar la humedad".
      En cuestión de diseño, no se deja nada al azar. "Debemos saber a quién quieren vender sus vinos nuestros clientes, porque cada vino tiene su público y eso determina su etiqueta". Aseguran también que pueden dar la vuelta a este proceso y conocer a la persona por el vino que elige. "Para vender en grandes superficies, la etiqueta debe destacar; para vender en una vinoteca, ha de atraer a los expertos". Además, como en el mundo de la moda, van cambiando las tendencias. "En este momento el diseño está volviendo a las pautas clásicas. Es algo cíclico", explican.
      Además de los vinos, se vienen ocupando también de las etiquetas para los licores de las bodegas, como aguardientes y licor café, y han hecho sus pinitos con aceites y conservas. Ahora se plantean subir los grados de su desafío y lanzarse al mercado de los destilados. Una ginebra gallega les encargo el diseño. Mientras, siguen diseñando con pulso firme y sin que el éxito les embriague.

      Origen información: El País

      Una directiva de la UE podría prohibir a las bodegas reutilizar barricas

      Una directiva de la UE podría prohibir a las bodegas reutilizar barricas 

      La Comisión analizará en mayo una norma que limitará el uso de desinfectantes por motivos ambientales y que impediría limpiar toneles con sulfuroso

      25.01.12 - 00:24 -
      El futuro de las bodegas tal y como las conocemos hoy puede estar en entredicho. Al menos su modelo de negocio. En el horizonte más inmediato, una amenaza: la revisión de la Directiva sobre Biocidas 98/8 el próximo mes de mayo podría obligar a los criadores de vino a no emplear el anhídrido sulfuroso (SO2) en el proceso de desinfección de barricas. Una normativa de carácter medioambiental no específica del sector vinícola pero con fuertes efectos colaterales en el mismo.
      La trascendencia económica que una decisión de este calado tiene aún está por cuantificar, si bien podría traducirse en una acelerada y continua reposición del parque de barricas que incrementaría exponencialmente los costes de elaboración. Y es que el uso del SO2 en la desinfección de las barricas cumple una segunda función: evitar que se deterioren con rapidez. Así, si se limita su uso, las bodegas apenas podrían reutilizar unas barricas cuyo precio oscila entre los 300 y los 800 euros.
      La amenaza no es nueva, si bien las últimas semanas buena parte de los bodegueros españoles han tenido conocimiento de una regulación que tendría que haber entrado en vigor en febrero del año pasado pero que fue pospuesta tras las reclamaciones de diferentes organizaciones.
      ¿Es posible 'indultar' a las bodegas de esta prohibición? Todo pasa por presentar ante la Comisión -antes del mes de mayo- un dictamen técnico en el que se justifique la necesidad del empleo del SO2 en las bodegas y de la ausencia de alternativas para lograr la desinfección de las barricas. Una solución con 'trampa': los entre 300.000 y 500.000 euros que podría costar su redacción.
      Así, los productores de vino trabajan ahora en dos direcciones: por un lado recopilar toda la literatura científica sobre el empleo del SO2 y, por otro, recaudar fondos. En este sentido los únicos que hasta la fecha han comprometido aportaciones son la industria de productos enológicos Oenopia, con 12.000 euros; el Comité de Consejeros Reguladores de Francia, 100.000 euros; y la patronal portuguesa ACIBEV-AEVP (30.000 euros). Además, los enólogos franceses han solicitado aportaciones voluntarias de los miembros del colectivo.
      En España, la Federación Española del Vino alerta de las graves perturbaciones de la prohibición y apunta que en su momento solicitó la intervención del Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino, si bien decidió «no aportar fondos para el estudio europeo debido a las limitaciones presupuestarias de índole interno y solicitó la colaboración a la industria proveedora y a otras organizaciones del sector».
      Origen información: LaRioja.com

      jueves 12 de enero de 2012

      La CE concede protección a la judía blanca conocida como 'mongeta del Ganxet'

      La CE concede protección a la judía blanca conocida como 'mongeta del Ganxet'

      Este producto se añade así a la relación de cerca de 1.000 alimentos de calidad amparados por las leyes comunitarias

      Vida | 03/01/2012 - 16:56h | 03/01/2012 - 17:31h

      Bruselas. (Agencias).- La Comisión Europea (CE) ha decidido este martes incluir las judías blancas conocidas como mongetas del Ganxet, originarias de las comarcas catalanas del Maresme y el Vallès Oriental, en la lista de productos europeos con denominación de origen protegida (DOP) que cuentan con protección por parte de la UE.
      Esta distinción supone que tanto la producción como la transformación y la elaboración de estos productos han tenido lugar en el área geográfica a la que se refiere la denominación.
      La denominación de origen protegida Mongeta del Ganxet se añade así a la relación de cerca de 1.000 alimentos de calidad amparados por las leyes comunitarias sobre DOP, indicaciones geográficas protegidas (IGP) o especialidades tradicionales, precisó la CE en un comunicado difundido hoy.
      Asimismo, Bruselas ha concedido igualmente la denominación de origen protegida al queso italiano Salva Cremasco y la indicación geográfica protegida al sirope de frutas alemán Rheinisches Apfelkraut.

      Origen información: La Vanguardia

      miércoles 4 de enero de 2012

      Roussillon's beauty extends to wines

      Roussillon's beauty extends to wines

      By Dave DeSimone, FOR THE PITTSBURGH TRIBUNE-REVIEW
      Tuesday, January 3, 2012

      Languedoc-Roussillon.

      The linked names appear so pervasively in wine literature that one might understandably assume they refer to a single, French wine-producing region. Not so.

      True, both Languedoc and Roussillon (Roo-see-ahn) border the Mediterranean Sea and enjoy ideal wine-growing climates with hot, sunny days, strong, refreshing winds and dry growing seasons. And both regions traditionally feature grenache blanc and grenache gris for dry white wines and carignan, grenache noir and mourvèdre for reds.

      But with a closer look at geography, culture, and terroir, Roussillon stands out as a distinct, vibrant wine growing region with breathtaking natural beauty.

      As France's southernmost region, Roussillon forms an amphitheater open to the Mediterranean Sea to the east. Three mountain ranges -- the Corbières to the north, the Pyrénées with the Mont Canigou to the west and the Albères to the south -- complete the isolation from Languedoc.

      The rushing rivers Agly, Têt and Tech cut Roussillon horizontally to form roughly three separate subsections. Meanwhile, Spain's Catalan region just to the south exerts a defining cultural influence.

      Catalonia's vivid red and yellow colors unfurl proudly throughout Roussillon's restaurants, shops, public buildings and parks. The Catalan language -- distinct from both French and Spanish -- flows freely in the streets and pubs. Above all, bistros and open-air village markets feature delicious Catalan cuisine served with French flair.

      Consider Chef Marie France's charming, 50 seat Le Tire Bouchon restaurant in Roussillon's capital of Perpignan. As enticing aromas waft from the kitchen, the beginning Salade de Collioure features candied red peppers, green olives, boiled eggs, olive oil, paprika and grilled anchovies from the famed fishing village of Collioure. Contrasting colors and flavors delight the eye and tastebuds.

      Next come Boles de Picolat -- fried meatballs of mixed veal, pork, beef, breadcrumbs and milk served white beans in a sauce of garlic, green olives, onions, plum tomatoes, chanterelles and cinnamon. The fluffy, flavorful meatballs meld deliciously with the complex, rich sauce.

      Other Catalan specialties include fuets -- long, slim dried sausages with spices, boudins Catalans -- handmade, rustic sausages -- and parillada -- grilled fish served on planks.

      To complement the cuisine, Roussillon winemakers offer terrific dry table wines and sweet, fortified vin doux naturel. Both styles spring from impressive regional savoir-faire applied within a complex patchwork of terroirs sprawling over 13 appellations.

      "In Roussillon, you can taste terroir," says Eric Aracil of the Conseil Interprofessionnel des Vins du Roussillon, the regional wine-trade council. "We have wines of personality because of terroir."

      In the Corbières foothills, Domaine Picquemal illustrates perfectly.

      Just outside the village Espira de l'Agly, vigneronne Marie-Pierre Picquemal first shows her family's Les Terres Grillées vineyard perched on steep, rocky hillsides surrounded by aromatic wild herbs in garrigue scrub. Remarkably complex, layered black schist soils retain heat to allow grapes to ripen fully while conveying uncanny smoky, earthy aromas to the estate's Côtes du Roussillon-Villages wines.

      By contrast, close by La Colline Oubliée vineyard's stony red soils on clay and limestone create more elegance and firm tannins with superb acidity.

      Further south between the Têt and Tech rivers in the village of Tresserre in the Aspres subregion, Domaine Vaquer cultivates vineyards perched on high stony terraces. After joining wine grower Frédérique Vaquer and her dog on a bumpy truck ride up to the vineyards, a clear December day afforded panoramic Mediterranean views 20 miles to the east and a dramatic glimpse of snow-capped Mont Canigou shimmering in sunbeams to the west.

      For the domaine's aromatically complex, deliciously ripe "L'Expression" Vin de Pays Côtes Catalan, Vaquer tends 63-year-old carignan vines growing in sand and clay covered with marble and quartz in kaleidoscopic colors. The wine's tannins and mineral qualities come from the stones, depth of flavors from the clay and elegance from the sands.

      As Roussillon's distinct qualities become more widely appreciated, regrettably spotty domestic selection has improved. In Pennsylvania, try:

      2010 Michel Chapoutier Les Vignes de Bila-Haut, Côtes du Roussillon Blanc, France (Luxury 36292; $14.99): This blend of grenache blanc, grenache gris and macabeau comes from Vallée de l'Agly vineyards of limestone, clay and granite soils. Fermented and aged in stainless steel, the wine's fresh grapefruit, anise and honey aromas open to crisp citrus and pear flavors. Refreshing acidity and mineral notes balance a fruity, yet dry finish. Highly recommended.Read more: Roussillon's beauty extends to wines - Pittsburgh Tribune-

      Origin information: Pittsburgh Live