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lunes, 25 de abril de 2016

Didier Belondrade: “No creo en los vinos de garaje”

Didier Belondrade: “No creo en los vinos de garaje”

  • El bodeguero dejó su trabajo en Air France y se instaló en los 90 en La Seca
  • “No sé si vivo en España para hacer vino o hago vino para vivir en España”



Didier Belondrade: “No creo en los vinos de garaje”
Didier Belondrade (Pablo Monge)
Trabajaba como directivo de Air France, pero siempre se sintió atraído por España. De hecho, confiesa que a sus hijos siempre les puso un nombre compuesto en francés y en español. Este enamoramiento se hizo más profundo cuando Didier Belondrade (Montauban, Francia, 1951) viajó a Andalucía para ver dónde se encontraba San Diego –así se llamaba uno de sus hijos–, y decidió comprar una finca y quedarse a vivir en tierra española. El siguiente flechazo ocurrió cuando probó por vez primera un vino elaborado con uva verdejo. “Me gustaban mucho los vinos de Borgoña, pero no tenía un gran conocimiento de los españoles. Me quedé sorprendido por el vino fresco, de color amarillo pajizo”, recuerda el bodeguero, sentado en una sala de la bodega que lleva su apellido, desde donde se divisa el paisaje, todavía invernal, de la viña.

Visitó Rueda, se enamoró de las duras condiciones climáticas y de un terruño de cantos rodados, donde cada parcela es diferente. En 1994 decidió comenzar a hacer vino en Nava del Rey (Valladolid). Abandonó 15 años de trayectoria como director de comunicación de la aerolínea francesa para comenzar su aventura como bodeguero. Tenía claro que quería hacer el mejor verdejo de España, sin escatimar en la inversión como tampoco en el precio final. En 1997, el vino Belondrade y Lurton, fermentado y criado en barrica sobre sus lías, se estrenó en el mercado con la cosecha de 1995, y desde el primer año lo colocó en manos de los mejores distribuidores y de los mejores restaurantes de España, incluido elBulli. El precio de la botella ronda los 29 euros.

En el año 2000 inauguró su propia bodega, ubicada en el municipio de La Seca, diseñada por el arquitecto Vicent Dufos du Rau. El edificio es sencillo, de líneas simples, en concordancia con el entorno. Es allí donde trabaja y donde ha encontrado sentido a su vida. “No me arrepiento del cambio, adoraba mi trabajo pero necesitaba un proyecto personal. No sé si vivo en España para hacer un vino o hago un vino para vivir en España”, explica. Su relato está salpicado de emoción y sentimiento, de pasión por el trabajo. Se considera afortunado porque se dedica a hacer feliz a la gente. “Hago vino para dar placer a la gente que lo consume, y que lo elige en un momento especial, para celebrar algo”, añade Belondrade. “Ser bodeguero es dar placer a la gente”, remarca, a la vez que resalta la labor de la enóloga Marta Baquerizo. “Yo trabajo poco porque tengo un gran equipo, que es como mi familia”. Todos comparten su filosofía y visión de negocio, que pasa por el respeto por el medio ambiente, el cuidado del viñedo, la selección de la uva de manera tradicional, la paciencia de tener un vino blanco casi un año en barrica y seis meses en botella antes de sacarlo al mercado... “Somos muy celosos de nuestro trabajo, superviso todo, soy muy matemático, me gusta el orden, y puedo presumir de hacer un vino en un entorno único. No creo en los vinos de garaje”.

Didier Belondrade ha embarcado en esta aventura a su familia y para ello elaboró dos vinos a los que puso el nombre de sus hijas: Quinta Clarisa Belondrade (un rosado elaborado con tempranillo) y Quinta Apolonia Belondrade (el segundo verdejo, con el que pretende mejorar la selección de Belondrade y Lurton). Amante de la estética y de las cosas bellas, todos los rincones de la bodega están salpicados de detalles que él mismo compra en anticuarios.

Solo una herramienta de trabajo: el móvil

Su lugar de trabajo es la bodega y el campo, un terreno de 30 hectáreas en espaldera y una plantada en vaso. Allí campa a sus anchas, aunque curiosamente pasa mucho tiempo tratando asuntos de trabajo con su equipo, compuesto por 11 personas, en un pequeño habitáculo, enrejado con vistas a los depósitos de acero inoxidable donde fermenta el vino. En un pequeño taburete o sentado en las escaleras mira papeles y resuelve asuntos relacionados con los pedidos o con algún tema concerniente a la bodega.

Didier Belondrade asegura que necesita pocas cosas para trabajar, solo un teléfono y poco más. “En este pequeño aparato, que siempre me acompaña tengo metida toda la bodega”, explica. De su vino premium, Belondrade y Lurton elabora cerca de cien mil botellas, de las cuales el 70% se consumen en el mercado nacional y el resto sale fuera de España. 

De las exportaciones se ocupa su hijo Jean, aunque considera que no dispone de demasiado vino para vender fuera. “No puedo presumir de vino español si no puedes encontrarlo en España”, explica. Es muy crítico con lo que sucede en Rueda, “donde hay 80 bodegas registradas y 800 marcas, eso demuestra el mal planteamiento que ha habido en esta zona, donde lo importante era tener una bodega de diseño y no pensar en el vino que deseaban hacer largo plazo”. Y añade que el “vino es una pésima inversión”. Se entretiene además con el arte:en la bodega hay esculturas de Canogar, pinturas de Carlos León; y con los caballos.


Orígen información Cinco Días

lunes, 18 de enero de 2016

La D.O. Rueda se mantiene en el caos

La D.O. Rueda se mantiene en el caos

http://www.bodegasverdeal.com/imagenes/mapas-rueda.png

Mientras crece la presencia de grandes grupos bodegueros en la zona, la D.O. y la Consejería dan un penoso espectáculo.


Con lo presupuestos y tasas sin aprobar, con parte del Consejo en rebeldía, y el Contencioso sin resolver, la Junta sigue silenciosa.

En este momento no existe Consejo en Rueda. La Cooperativa Cuatro Rayas tiene cuatro votos de los ocho que apoyan a Presidente del Villar, y el director General de los Servicios Jurídicos de la Junta de Castilla y León es marido de la Consejera.

Esta visto que todo queda en casa. Si al menos sirviera para ser diligentes a la hora de resolver contenciosos, ya merecería la pena. Lo malo es que este tipo de ejemplos solo refuerza la sensación de algunos de que los Consejos Reguladores sirven mas para entorpecer que para ayudar, y que tienen muchos fantasmas en los armarios. La reciente disidencia de López de la Calle de Rioja, abre otra brecha en la D.O,s más antigua. Las recientes declaraciones de Telmo Rodriguez y Álvaro Palacios en el Club Matador, también ponían en jaque el papel de estas instituciones.

Habrá que plantearse si conviene una renovación de base, no solo en la política y los políticos, sino en también, en las instituciones del sector vitivinícola.

Orígen información: Mercados del Vino

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Bodegas Menade abandona la D.O. Rueda

Bodegas Menade abandona la D.O. Rueda

Una de las bodegas que ocupan el podio de esta denominación decide abandonarla


JUAN FERNÁNDEZ-CUESTA 


Bodegas Menade ha decidido abandonar la Denominación de Origen Rueda. Desde nuestro punto de vista, se encuentra en el podio de esta Denominación por calidad de sus vinos, pero ya las elaboraciones correspondientes a la vendimia 2015 no contarán con el sello de Rueda, según nos acaba de anunciar uno de los responsables de Menade, Ricardo Sanz. Las principales marcas que tiene actualmente esta bodega en el mercado son las siguientes: Menade Verdejo, Menade Sauvignon, Menade Dulce y V3. Su mejor vino es V3, un verdejo elaborado con levaduras propias de la uva y que permanece al menos ocho meses en barrica. Nuestra valoración fue de 93 puntos en las añadas 2011 y 2012 y de 94 puntos en la añada 2013.
Ya hace un año desde la bodega anticipaban el futuro a seguir, que ahora se convertirá en realidad: «En Menade apostamos por lo natural y la naturaleza, nuestros vinos se apartan de la tónica general de Rueda. Es un órdago por la variedad, por el terruño, la biodiversidad que existe en el viñedo y las características climáticas de cada añada». Después de numerosos desencuentros, quizá la gota que haya colmado el vaso fuese la no calificación de un vino por parte del Consejo Regulador de Rueda «por mineralidad», según palabras de los responsables de esta bodega.
Menade recogió en la vendimia de 2014 más de un millón de kilos de uva, con «poda en verde en las parcelas que lo necesitan para ajustar producción en busca de calidad». Los rendimientos medios fueron de 7.500 kilos por hectárea en espaldera y de 1.500 kilos en vaso. En esta vendimia 2015 se ha reducido la cantidad de uva recogida en un 25 por ciento debido a la falta de lluvias durante todo el ciclo vegetativo. Y con su vino Nossos, con sólo dos añadas en el mercado, muestran el camino «caracterizado por la no intervención y la no adicción de sulfuroso u otros elementos químicos en ningún momento del proceso de elaboración» que consideran sería el idóneo a seguir por todas las bodegas. 

Orígen información: ABC

martes, 10 de marzo de 2009

MARÍA VICTORIA PARIENTE BODEGUERA

MARÍA VICTORIA PARIENTE BODEGUERA

«Hay que poner ilusión y creer en lo que haces» 08.03.09 -

Empresa: Bodega José Pariente, en la DO Rueda. 13,5 hectáreas de cepas de verdejo y dos mil metros cuadrados de instalaciones.
Proyecto: Con una inversión de tres millones de euros, elaborar 300.000 botellas al año fruto del verdejo, aunque también de Sauvignon blanc.
Hay mucha gente que todavía no sabe que María Victoria Pariente es la primera bodeguera natural de Rueda, la cuna del verdejo, o como ella misma dice, donde se cultiva «la mejor uva del mundo». Es la única de seis hermanos (cinco mujeres y un hombre) que decidió seguir con la tradición familiar de elaborar vino y, en homenaje a su padre, su bodega -ubicada en el cerro de Rueda- se llama José Pariente, como el vino que elabora. Las instalaciones se reparten por una superficie de casi dos mil metros cuadrados, en las que ha invertido tres millones de euros y a la que abrazan 13,5 hectáreas de cepas de verdejo.
Química de carrera y con formación en Enología, María Victoria entró en contacto con este mundo en 1996, y aunque ha sido funcionaria en la Estación Enológica, lo cierto es que siempre le ha movido el impulso empresarial que llevaba dentro. Esto no le eximió del normal vértigo estomacal que le apareció antes de iniciar su aventura industrial en solitario, después de haberse separado de la que había sido su socia durante algún tiempo. María Victoria tenía muy claro que quería abandonar Toro (donde había abierto un negocio con Victoria Benavides) y que quería irse a Rueda. «Al principio me asustó un poco, pero ahora estoy encantada». Hoy, cuando echa la vista atrás, se encuentra «muy satisfecha y a veces con nostalgia, pero sobre todo muy contenta» de ver que está donde está y de lo que ha logrado.
No obstante, no hay tiempo para el descanso. Esta joven bodeguera, madre de dos hijos, se ha embarcado en una inversión de tres millones de euros para elaborar 300.000 botellas al año fruto del verdejo, pero también de la variedad Sauvignon blanc. «Este año hice unas pocas de Sauvignon para experimentar porque tenía esa inquietud y quería ver cómo lo podían aceptar en el mercado. No se está haciendo en todas las bodegas. Estoy viendo que además de tener un producto más, estoy investigando un poco». Argumentos como éste defienden la fama de emprendedora que se ha creado. Viaja continuamente a aquellos países en los que se vende su vino José Pariente (el 40% ha sido demandado por los mercados de Japón, Estados Unidos, Puerto Rico, Brasil y Suiza) aunque está igualmente convencida de que una buena bodega tiene que «cuidar el mercado nacional». Sirva como ejemplo la presencia de sus caldos en la última Feria Alimentaria de Barcelona.
María Victoria Pariente está dispuesta a seguir combinando la familia con el trabajo en la bodega, gracias, entre otras cosas, a que sus hijos ya son mayores y a todo el apoyo que ha recibido de su marido. Recomienda a todas las mujeres que, como ella, tengan un sueño empresarial que tengan muchísima ilusión y crean en el proyecto».

Origen Información: El Norte de Castilla

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Un sueño hecho bodega


Un sueño hecho bodega

Lejos de apostar por el arranque, tres hermanos de Medina del Campo empezarán este año a embotellar vino ecológico

Ricardo Sanz, 'Richard', entre los viñedos de su bodega en Medina del Campo./ FRAN JIMÉNEZ
Para conseguir un sueño, lo primero que hay que tener claro es lo que uno quiere. «No hay que confiar en la casualidad», insiste Ricardo Sanz, el mediano de tres hermanos, hijo, nieto, biznieto, tataranieto (es la sexta generación, con una séptima a la vista) de bodegueros. Vive en Medina del Campo (Valladolid) y, junto a sus dos hermanos, es el propietario de 'Sitios de bodega', que apuesta «por las últimas tecnologías», pero sólo para rendirse a la tradición más antigua.
«Lo que hemos buscado es volver al pasado utilizando la mejor tecnología y recuperar lo que se hacía antes». Y es que han hecho de la sabiduría de sus progenitores una forma de trabajo aunque mejorándolo todo con la atención y el cuidado más exquisito. Tanto es así que han llegado a rebelarse incluso contra los inventos para el cuidado del campo y ellos mismos son los que elaboran el producto para la fumigación de sus vides.
«Hacemos una infusión de manzanilla, miel y ortigas que utilizamos -explica el joven-. Es un repelente para luchar contra las plagas». Cuenta incluso que han llegado a echar mariquitas en el campo «porque nos las hemos cargado» cortando por lo sano un proceso natural del ecosistema. «Si te das cuenta, ya casi no se ven mariquitas en el campo», razona.
Éste es sólo un ejemplo del cuidado que prestan a su viña ecológica, de 50 hectáreas, en la que cultivan uva de la variedad verdejo. No pasa un día sin que se acerquen y pisen la tierra dura en la que crecen», y pierden hasta ocho horas recorriendo los surcos. Todavía no han terminado de levantar la bodega que construyen en la misma finca, junto al lado de la viña «para que la uva no pierda calidad en el camino».
Ésta es la explicación que les ha llevado a vendimiar con máquinas y durante la noche porque las temperaturas son más bajas y evitan que la uva se oxide. Una vez recogida, la meten en los tanques de su bodega y empieza el proceso de elaboración del vino. Se mezcla con levadura provocando que el azúcar se trasforme en alcohol y libere gas carbónico. «Por eso parece que el caldo cuece en los tanques». El mismo vino genera energía que es un calor que tiene que ser controlado para que no se evapore. «Es química interna y propia, nunca añadida», explica Ricardo, que apunta además a la temperatura como responsable de los olores afrutados que desprenden sus caldos. «Eso mi abuelo no lo sabía. No se había estudiado, pero sí que lo conseguía. Es lo que nos diferencia de los antiguos. Somos más torpes».
«El vino se hace solo»
«Nosotros no hacemos vino -explica el mediano de los Sanz-. Se hace solo», aunque eso sí, se elabora como ellos quieren elaborarlo. «Tenemos muy claro lo que queremos hacer», explica, por eso no da tregua a los viticultores que justifican en malas añadas el producto que en ocasiones presentan. «Nosotros somos muy activos y por eso tenemos que transmitir la energía que tiene nuestro vino».
Han elegido el verde como color corporativo, no sólo porque está de moda y muy ligado a la juventud, sino también «porque es el color de la esperanza». Esperanza que tienen en «escuchar un día una conversación en un bar en el que se comente que nuestro vino le ha gustado a la gente».
Y es que huyen de la filosofía más sibarita de la enología y explican que «para que un vino sea bueno, sólo le tiene que gustar a la gente». No confían tanto en las catas profesionales, que no siempre les dan toda la confianza.
Estos tres hermanos, de entre 28 y 38 años, elaboran vinos blancos que se consumen en frío y esto exige una serie de atenciones especiales para evitar que llegue al mercado un caldo «con acidez y posos». Someten el vino al punto de congelación «para que cree esos cuadraditos que aparecen en las botellas» y que esto ocurra en la bodega y no en el mercado. Después, se embotella y se vende.
De momento, de esta bodega sólo ha salido una añada. Tras vendimiar la segunda, esperan la llegada de las etiquetas ecológicas en la que se recoja todo el mimo que le han puesto a sus caldos para empezar a vender. Será el momento en el que se cumpla el anhelo que un día tuvieron y que hace que cuando miren a su bodega vean cómo su sueño se ha convertido en realidad.

Origen información: El Norte de Castilla

miércoles, 30 de julio de 2008

Caja Navarra adquiere por 26,5 millones las históricas bodegas de Antonio Sanz en Rueda

Caja Navarra adquiere por 26,5 millones las históricas bodegas de Antonio Sanz en Rueda

El paquete incluye también sus dos elaboradoras de las DO Toro y Ribera del Duero

ESTHER NEILA
VALLADOLID.- Antonio Sanz, quinta generación de vinateros y un visionario de la denominación de origen Rueda, acaba de vender sus cuatro emblemáticas bodegas a Corporación Caja Navarra.
A través de su elaboradora Señorío de Sarriá de la Comunidad foral, la entidad financiera ha adquirido dos de las grandes productoras de verdejos, Palacio de Bornos y Cuevas de Castilla, así como Bodegas Toresanas (DO Toro) y Vallebueno (en la Ribera del Duero vallisoletana).
Y lo ha hecho por un precio tan histórico como sus propias cepas: 26,5 millones de euros, según informó la caja en un comunicado recogido por Efe.
El propio Antonio Sanz, que a sus 62 años seguirá capitaneando la empresa a medio plazo, justifica esta venta porque prepara su jubilación. "Voy a mantenerme tres añitos a tope", cuenta. Luego, verá el toro "desde la barrera".
Y lo explica con suma prudencia, dejando entrever los proyectos que los nuevos propietarios prevén desarrollar en este cuarteto de bodegas castellanas y leonesas pero sin aportar demasiados detalles.
"Dar el salto era complicado desde esta empresa familiar", dice Javier Ayala Sanz, director comercial
Sí revela que los planes de la nueva firma pasan por "reforzar un 200% las exportaciones, realizar nuevas inversiones y aumentar la plantilla", actualmente con 25 empleados fijos. Es decir, lo que el actual propietario ha venido haciendo en las tres últimas décadas, "pero a otro ritmo".
De hecho, el actual porcentaje de ventas en el exterior, en torno al 40%, ha sido uno de los motivos por los cuales Señorío de Sarriá ha fijado su mirada en este grupo bodeguero, que, además cuenta con 300 hectáreas de viñedo propio, otras 150 para nuevas plantaciones, y goza de gran proyección nacional e internacional, con gran presencia en Europa, Asia, Estados Unidos y México, entre otros destinos.
De las cuatro elaboradoras, despuntan las dos 'joyas' de Rueda: Bodegas de Crianza Castilla la Vieja (o Palacio de Bornos por su nombre comercial) y Cuevas de Castilla, que juntas suman 4,5 millones de botellas anuales, un volumen sólo superado en la DO por la cooperativa de La Seca. Con producciones más modestas, de Toro y Ribera salen otro medio millón de envases cada año.
En la última década, las bodegas de Antonio Sanz en Rueda han crecido a un ritmo del 25% cada año
Corporación Caja Navarra, que gestiona una cartera de más de 50 inversiones empresariales y ha invertido 800 millones de euros desde su creación en el año 2000, posee, además de Señorío de Sarrión (situada en Puente la Reina y adscrita a la DO Navarra), acciones en otros grandes potentes grupos vitivinícolas, como el riojano Barón de Ley, de modo Antonio Sanz confía en que sus vinos aprovechen esa importante red comercial en todo el mundo.
Pionero en la DO Rueda
En la última década, las bodegas de Antonio Sanz han crecido a un ritmo del 25% cada año, fruto de una dilatada y acertada experiencia en el mundo del vino que comenzó con la fundación de su primera bodega en 1976 en el municipio vallisoletano de Rueda.
Hace ya 26 años que el bodeguero de Rueda comenzó a comercializar los primeros vinos espumosos
Desde entonces, ha marcado la pauta en el destino de esa denominación de origen: hace 26 años comercializó los primeros vinos espumosos que en los últimos años han registrado un boom imparable, fue pionero en cultivar variedades como la sauvignon o la chardonnay, el primero en realizar fermentaciones en barrica con los verdejos y precursor en la mecanización del trabajo de campo.
Incontables innovaciones que, sin embargo, no le han hecho perder otras arraigadas tradiciones, como la de seguir elaborando el Rueda Dorado, un vino al que antaño debía su fama la denominación de origen.
Javier Ayala Sanz, director comercial del grupo, también interpreta este cambio de propiedad como una "apuesta mayor" por la bodega, dado que "dar el salto era complicado" desde esta empresa familiar.
Orígen información: El Mundo