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lunes, 29 de junio de 2009

Un pueblo en combate

Un pueblo en combate

Publicado el 26-06-2009 , por Enrique Calduch
El pueblo se llama Gordoncillo; la bodega, Gordonzello, y la marca, ‘Peregrino’. Tienen varios vinos, pero su rosado ‘Gurdos 2008’ y su tinto ‘Peregrino 14’ son extraordinarios.
Gordoncillo es un pueblo de León, de unos 600 habitantes, dedicado a la agricultura, sobre todo del cereal. Mantenían unos escasos viñedos de la variedad local, la Prieto Picudo, una uva tinta de mucha personalidad que se da en estas tierras leonesas, y con la que siempre se han hecho unos rosados muy buenos.
En 1996 se hizo la concentración parcelaria que se llevó por delante los escasos viñedos viejos del pueblo. El alcalde, Urbano Seco, un hombre de sobrado prestigio, que como independiente lleva muchos años al frente del pueblo, decidió, junto con un grupo de vecinos, no desaprovechar la ocasión. Plantearon entonces una medida, pocas veces vista en estas tierras: constituir una sociedad anónima, no una cooperativa, en la que los vecinos aportaran tres o cuatro hectáreas de sus tierras donde hubiera viñedos o buena tierra para plantarlos. Los vecinos se convertirían en socios de una industria agroalimentaria, una bodega que hiciera el vino, lo comercializara, creara puestos de trabajo y repartiera beneficios si los hubiera. Casi todo el pueblo, 101 vecinos, se unió al proyecto: se desprendieron de 305 hectáreas, con las que se constituyó la sociedad anónima.
“Imaginen lo que implica que más de cien paisanos entreguen lo que más sienten en el alma, sus tierras, para dárselas a una sociedad anónima”, explica José Manuel Fernández, el gerente de la firma y uno de sus impulsores. Entre 1996 y 1998 plantaron 205 hectáreas, dejando el resto para cultivos tradicionales y agricultura ecológica. Enseñaron a plantar y a trabajar los viñedos a todo el pueblo. En 2000 hicieron los primeros vinos experimentales. Y en 2002 construyeron la bodega con una ampliación de capital en la que intervinieron 36 vecinos.
Una buena enólogaTrajeron como enóloga a Mariló Maroto, una buena especialista, y en la actualidad producen un millón y medio de kilos de uva, de la que venden la mitad, y con la otra mitad hacen 500.000 botellas de vino. Una bagatela para una gran bodega de Rioja, por ejemplo, que tiene más socios que Gordoncillo vecinos.
De cualquier manera, el año que viene terminan de amortizar, ya han dado dos dividendos, aunque pequeños, y cuarenta personas del pueblo trabajan en la empresa común.
La historia es bonita, edificante, solidaria y todo lo que se quiera, pero lo estupendo es que el vino que hacen está buenísimo, por lo que la historia seguirá teniendo una trayectoria feliz. Elaboran un rosado, de lo mejorcito del país, el Gurdos 2008, soberbio, con gran concentración frutal, fresas y frambuesas maduras, casi con toques caramelizados, expresivo, limpio, franco, y con una boca muy sabrosa, fresca, equilibrada y rica.
También tienen una línea de tintos, Peregrino, donde domina el 14 de 2006, porque tiene esos meses de barrica. En nariz presenta fruta confitada, envuelta por buenos aromas de madera, y una boca golosa, redonda, sugerente, con un paso fácil y fresco, a pesar de su carnosidad y estructura. Prieto Picudo cien por cien, una demostración de fuerza de la variedad.
Pertenecen a la recién creada denominación de origen Tierra de León, al sur de la capital, donde la originalidad de la Prieto Picudo es su principal valor. Hay vinos muy buenos como Don Suero, Viñacezán, Julio Crespo, Señorío de los Arcos, Tampesta, Señorío de Mogrovejo, Pricum, y algunos más que los aficionados deben descubrir. Pero llama la atención este Peregrino por su calidad y estilo. “Con el voto de confianza que nos han dado no podíamos fallar”, comenta José Manuel Fernández, orgulloso. Tiene motivos para estarlo.

Origen información: Expansión

martes, 16 de septiembre de 2008

Dos variedades de Preto se hacen un hueco en el mejor restaurante del mundo

LOS CALDOS SON ELABORADOS POR LA BODEGA LA SILVERA
Dos variedades de Preto se hacen un hueco en el mejor restaurante del mundo
Un rosado y un tinto joven con tres meses en barrica representarán a esta DO

Actualizado miércoles 10/09/2008 19:45
A.F. RECA
LEÓN.- El que está considerado el mejor restaurante del mundo, El Bulli, del restaurador catalán Ferrán Adriá, ofrecerá, si todo va bien, a sus selectos comensales (el cupo de reservas hasta el año que viene está cerrado) caldos de la D.O. Tierra de León.
En la igualmente selecta carta de vinos del local dos de los productos de la bodega La Silvera de Pajares de los Oteros aparecerán seleccionados y en disposición de ser ofrecidos a todos aquellos que quieran acompañar su paladar de de un caldo de uva tipo prieto picudo.
Se trata de Preto, el nombre comercial de la primera cosecha de la historia de esta joven y emprendedora empresa leonesa, que parece haber encontrado la fórmula del éxito con sus 30 hectáreas de viñedos de prieto picudo. Las palmadas en la espalda tendrán que compartirlas con el consejo regulador de la DO, que con menos de un año de vida ya está demostrando al mundo la calidad y las posibilidades de la variedad de la uva más típica de la tierra de León, con permiso de la mencía berciana.
Un rosado y un tinto joven con tres meses en barrica, serán, en principio, la representación de ésta recién nacida D.O. en el Bulli (tres estrellas Michelín), pero no serán los únicos vinos con vitola leonesa de su carta de vinos. De la otra denominación, Bierzo, el restaurante catalán famoso por su laboratorio de cocina ya ofrece una pequeña selección en la que se incluyen caldos de las bodegas bercianas Castro Ventosa, Descendientes de J. Palacios y Dominio de Tares.
Un rosado y un tinto joven con tres meses en barrica de nombre Preto, son los caldos seleccionados por el Bulli
Uno de los responsables de la bodega La Silvera, José Luís González, explica que su objetivo es lograr "una pequeña cantidad de vinos pero de alta expresión". Lo que a tenor de los resultados parecen haber conseguido. «Es el primer año que sacamos cosecha. Las 20.000 botellas que sacamos están vendidas e incluso hemos tenido que echar pedidos atrás», continúa dado cuenta del éxito.
En cuanto a la cata, González destaca "el afrutado y la poca acidez" de su Preto rosado por un lado, y el "toque de madera de un tinto con mucho sabor a fruta madura", por el otro. Una sorpresa en toda regla porque "no era una añada muy buena, pero salió un vino excelente".
La conexión con Adriá
La conexión de la bodega de Pajares de los Oteros con el Bulli llega además, de mano de un leonés. Uno de los sumilleres que trabajan con Adriá, Daniel, es el hijo del dueño del restaurante Amancio, un clásico de la capital leonesa. "Fue Daniel quien le presentó los vinos al sumiller del Bulli. Los cató y le encantaron. Nosotros no sabíamos nada. Un día nos llamaron y nos pidieron una prueba. Te puedes imaginar…", asevera uno de los tres socios de la Bodega.
Las 20.000 botellas de la primera cosecha de la bodega están vendidas e incluso se han tenido que echar atrás peticiones
Eso sí, sólo unos pocos elegidos llegarán a maridar el menú degustación de Adriá con Petro, y no le saldrá barato. Pero les quedará el consuelo de saber que la botella más cara de la carta del Bulli un Le Tâche 1990 de Domaine de la Romaneé-Coti cuesta la nada despreciable cantidad de 3.500 euros.

Orígen información: El Mundo