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miércoles, 28 de diciembre de 2016

¿Ayudan los premios a vender vino?


¿Ayudan los premios a vender vino?

La cata de Ribeira Sacra mantiene la participación de las últimas ediciones, pero con alguna ausencia destacada


MONFORTE


Las catas de vinos no son lo que eran. Dejaron de despertar la expectación que rodeaba en otros tiempos toda entrega de premios. Medallas que eran sinónimo de ventas garantizadas pasan con más pena que gloria por delante del consumidor. ¿Demasiados concursos? «Sin duda. No me puedo quejar por la parte que me corresponde, pero hay una sobresaturación», opina Luis Paadín, autor de la Guía de Vinos, Destilados y Bodegas de Galicia. Los concursos, según su criterio, interesan más a nuevas marcas que buscan ser competitivas en precio. «Los vinos más caros van a las catas de los prescriptores que las bodegas consideran más influyentes», opina el sumiller coruñés.
Los premios marcan una jerarquía. Muchas veces, la diferencia de unas décimas en las puntuaciones delimita la frontera entre la gloria y el anonimato. El experto sabe que un vino no tiene que ser necesariamente mejor o peor por llevar o no medalla. La percepción de los consumidores es otra historia. «Ninguna bodega consagrada se expone a llevar una medalla de plata», apunta Paadín. Algueira y Guímaro, por ejemplo, no participan en la Mostra dos Viños da Ribeira Sacra. Tampoco acuden desde hace años a la Cata dos Viños de Galicia, otro concurso que ha ido perdiendo fuelle con el paso del tiempo.
César Enríquez, al que ha sonreído la fama después de que su vino acabase en la copa de Obama, es de los que siguen acudiendo a ambos concursos. «Non me gusta ver as catas como unha competición, pero penso que hai que estar. Incluso na dos Viños de Galicia, coa que estou en desacordo. Non se poden deixar fóra tantos viños só porque non alcanzan un número de litros», dice el propietario de Adega Cachín.
El bodeguero de A Abeleda no es partidario, por otra parte, de recoger en las bodegas las muestras que van luego a las catas. «As botellas hai que collelas onde están á venta, é unha forma de evitarlle problemas aos catadores. Hai adegas que mesturan todos os depósitos para facer un so viño e quen ten lotes moi diferentes entre si», advierte.
Una nueva Cata da Ribeira Sacra arranca hoy en el Centro do Viño. Participan treinta de las más de noventa bodegas inscritas en la denominación de origen, en la línea de la respuesta de las últimas ediciones. En tiempos concursaban más bodegas, pero el número de muestras era inferior. Señal de que los elaboradores han ampliado sus catálogos. Es el caso de Adega Guímaro, ganadora de alguna de las primeras ediciones y ausente de esta cata desde hace años.
«Non imos a ningunha. Salvo na feira de Amandi, por manter a tradición», explica Pedro Rodríguez. La experiencia le dice que el consumidor ha ganado criterio propio y se deja influenciar cada vez menos por la avalancha anual de premios. «Poden incrementar as ventas unha semana ou dúas, pero convencer aos clientes é un traballo de todo o ano», sostiene el bodeguero.

Origen información: La Voz de Galicia

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