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martes, 22 de noviembre de 2016

Blanco legítimo. Una variedad que viene del pasado para revolucionar los blancos gallegos

Blanco legítimo

Una variedad que viene del pasado para revolucionar los blancos gallegos

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Con el Blanco legítimo iniciamos en Cepas y Vinos una serie dedicada a esas “castes” autóctonas que tras un complejo trabajo de recuperación vuelven a los viñedos gallegos para quedarse.

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En 1987, bajo la dirección del Dr Mantilla y con la participación de Carmen Martínez y S. Pérez, se inició un trabajo de localización, descripción y conservación de antiguas variedades de vid de Galicia y Asturias. Parte de este trabajo culminó con la creación en 1993 de la colección de variedades de vid (casi un centenar) en la Misión Biológica de Galicia (CSIC). Posteriormente, ya bajo la dirección de Carmen Martínez, el trabajo continuó con la exploración de zonas vitícolas que aún no habían sido recorridas a fondo, lo que trajo consigo la localización de nuevas variedades.


Entre el grupo de las variedades blancas localizadas, destacaban unas cuantas que presentaban caracteres comunes y poco habituales: Blanco legítimo (Betanzos), Raposo (Boiro), Albarín blanco (Cangas de Narcea, Asturias), Blanco Verdín (Ibias-Asturias) y Blanco País (Negueira de Muñiz).


Los ejemplares localizados de estas variedades eran siempre centenarios, siendo el más antiguo uno de Raposo y otro de Blanco Verdín que, según los cálculos, podrían tener más de 300 años. El Blanco legítimo y el Albarín Blanco aparecían además, citados en la bibliografía como uvas blancas de excelente calidad y de cultivo muy antiguo en Betanzos y Asturias, respectivamente (Huetz de Lemps, 1967, y Suárez Cantón, 1879). En caso del Albarín blanco hay que decir que también bajo ese mismo nombre se encontraban dos tipos de cepas totalmente diferentes a nivel ampelográfico (homonimias).


Se realizó un estudio comparativo de todas ellas y el resultado fue que se trataba de la misma variedad, que había ido tomando nombres locales diferentes y que se extendía por la zona norte de Galicia y noroeste de Asturias. En el caso del Albarín blanco se comprobó que bajo este nombre convivían en la misma zona dos variedades diferentes, una de ellas, la más antigua y tradicional era similar a la citada, y la otra, posiblemente introducida después de la Filoxera, era en realidad la variedad francesa Savagnin blanc. Aunque fácilmente diferenciable para un ampelógrafo, el parecido de sus hojas y racimos con el Albarín blanco, hizo que los viticultores de la zona comenzaran a llamarle de la misma manera y se hiciera habitual plantar ejemplares de ambas en el mismo viñedo.


Las características más llamativas del auténtico Albarín blanco, Blanco legítimo, Raposo, Blanco verdín y Blanco del país son: Maduración temprana, fuerte sabor a moscatel que adquiere cuando llega a la plena madurez, así como la alta graduación alcohólica que puede llegar a alcanzar. Sus bayas son de forma ovalada, de color verde-amarillento, brillantes y con aspecto traslúcido. Además, las hojas presentan en todos los casos una morfología idéntica, aunque su tamaño puede variar según el tipo de parcela en la que se encuentra plantada.


El papel de la Fundación Juana de Vega en la recuperación del Blanco legítimo


En el año 2011, la Fundación Juana de Vega culminó un largo y ambicioso proyecto que tendrá como beneficiarios al sector vitivinícola de Betanzos y al vino gallego, en general. La investigación promovida y financiada por esta entidad se inició en el año 2007, con el fin de recuperar las variedades de Blanco legítimo y Agudelo, y estudiar su potencial para la producción de vinos blancos de calidad.


Esta investigación, en la que participaron la Misión Biológica de Galicia del CSIC y la Estación de Viticultura y Enología de Galicia (EVEGA), junto con la Asociación de Viticultores y Bodegueros de Betanzos y Comarca, tuvo como resultado la inclusión de las variedades Blanco legítimo y Agudelo en el Registro de Variedades Comerciales. De esta modo, se permitirá su comercialización, lo cual hasta ahora era imposible al no figurar en el registro de la Oficina Española de Variedades Vegetales


En este sentido, José Manuel Andrade, director de la Fundación, señaló al término del proyecto que “el objetivo conseguido contribuirá al incremento de las rentas de los viticultores de la zona y a un mayor desarrollo de las áreas rurales de la Comarca de las Mariñas y Betanzos”. Asimismo, aseguró Andrade, “es un paso más en la recuperación de la riqueza biológica de Galicia, que ve reconocidos unos productos que, sin esta investigación, no podrían salir de la esfera doméstica”.


El trabajo liderado por los investigadores Carmen Martínez (CSIC) e Ignacio Orriols (EVEGA), se inició con su marcado, por parte del grupo del CSIC, de un total de 346 cepas de las castas indicadas en distintos viñedos situados en Betanzos, Bergondo y Paderne, que fueron sometidos posteriormente a un completo estudio ampelográfico y análisis de ADN, con el objetivo en primer lugar, de verificar la autenticidad de varietal. Durante los cuatro años de la investigación, las cepas que no fueron descartadas fueron sometidas a un seguimiento a lo largo del periodo vegetativo, hasta su vendimia y posterior vinificación, y estudiadas desde un punto de vista agronómico y enológico. Con el objetivo de poder interpretar con precisión los resultados obtenidos, los investigadores contaron con estaciones agroclimáticas sobre el terreno.


Los estudios demostraron que la casta Branco legítimo, cultivada en Betanzos, es la misma que el Raposo del Barbanza, el Branco País de Negueira de Muñiz y el Albarín Blanco y Blanco Verdín de Asturias, se trata de una uva autóctona del noroeste peninsular, muy minoritaria pero bien adaptada a las condiciones climáticas de estas zonas. Que se sepa, no existe en ningún otro lugar del mundo. Por otro lado, el Agudelo resulto ser una variedad muy extendida en Francia, el Chenin Blanc, que en España se cultiva a pequeña escala en algunas denominaciones de Origen de Cataluña. No obstante, a pesar de ser castas cultivadas tradicionalmente en Betanzos como Branco legítimo y Agudelo, estos nombres no estaban reconocidos en la Lista de Variedades de Vid Comerciales, por lo que legalmente no pueden ser plantadas las cepas, ni etiquetados el vino bajo estos nombres.


Los investigadores del CSIC destacaron del Branco legítimo su ciclo vegetativo corto, que madura antes que el resto de las variedades, y que cuando alcanza plena madurez, adquiere un muy característico sabor a miel. Del Agudelo, subrayaron su mayor productividad, pero también que es más tardío y mucho menos aromático. Los datos climáticos recogidos en el estudio confirman que no todas las zonas de Betanzos son adecuadas para la obtención de vinos de calidad, y que deben ser cuidadosamente escogidas.


En cuanto a los estudios enológicos, los resultados obtenidos con Branco Lexítimo muestran para esta variedad un gran potencial aromático y un elevado grado alcohólico (en general superior a los 12 grados). Además, el hecho de que no sea una variedad excesivamente ácida, la hace interesante desde el punto de vista organoléptico. El Branco Lexítimo es apreciado por los viticultores y expertos por los buenos resultados que proporciona solo o en combinación con otras uvas gallegas.


Los resultados de este estudio fueron plasmados en un libro, que se distribuyó de forma gratuita a viticultores de Betanzos y a su comarca. Todos los datos de la investigación están a disposición de los productores para que puedan proceder al proceso de reconocimiento y legalización de estas variedades y para que puedan ampliar su cultivo conociendo los rendimientos que dan según las zonas elegidas y los sistemas agrícolas que se empleen.


La orden por la que se dispone la inscripción definitiva en el registro de variedades comerciales de estas dos castas salió publicada en el BOE con fecha del 24 de marzo de 2011.


Un proyecto premiado en Europa


En el año 2014, el proyecto de investigación impulsado y financiado por la Fundación Juana de Vega para la recuperación de las variedades de vid Branco legítimo y Agudelo en Betanzos y la Comarca fue seleccionado por la Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural de la Unión Europea entre más de treinta proyectos de diferentes países de la Unión, como ejemplo del establecimiento de Grupos Operativos de Innovación en el marco de la nueva programación de desarrollo rural para el período 2014-2020.
 

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Xosé Antonio Meixide, profesor del Centro de Formación y Experimentación Agroforestal de Guísamo y especialista en Blanco Legítimo

 “El panorama vitivinícola se ve reforzado con esta uva, que trae diversidad, complejidad y economía a diferentes áreas”

Xosé Antonio Meixide es profesor del Centro de Formación y Experimentación Agroforestal de Guísamo y uno de los mayores especialistas en esta variedad. Meixide nos habla en esta entrevista de las razones por las que un grupo de jóvenes productores ha decidido volver a apostar por la Blanca legítima, “una variedad de gran potencial que tira alto en el grado alcohólico, con una acidez típicamente altántica y, sobre todo, con una elevada intensidad aromática.


¿Cuáles son las principales características del Blanco legítimo?
Se trata de un variedad de gran potencial que tira alto en el grado alcohólico, con una acidez típicamente atlántica y, sobre todo, con una elevada intensidad aromática.


¿Por qué desapareció?


Era una uva que cumplía una función mixta de forma prioritaria para comer en fresco, situada en el contorno de la vivienda, en emparrados medio-altos. En el momento en el que se transforma el sistema agrario en Galicia, en los años 70-80, esta uva pasa a desaparecer de dichas “contornas” para formar parte en algunos casos de plantaciones mezcladas con otras castes más productivas y mejor adaptadas a podas cortas para formaciones en espaldera.


¿Cómo fue posible su recuperación?


Fue posible gracias a una conjunción de diferentes actores: por una parte, viticultores que de forma secular la conservaron a través del tiempo, a ello hay que unirle un grupo de viticultores jóvenes que supieron ver el potencial de dicha casta y la introdujeron en sus plantaciones. Todo ello estuvo acompañado de la labor de la Administración y otros entes como la Fundación Juana de Vega, centros de investigación y Formación Agraria, Agencias de extensión, asociaciones de viticultores y bodegueros que hicieron posible entre todos que esta variedad adquiriese el interés necesario para su recuperación.


¿Se trata de una uva autóctona de Galicia?


Es una casta autóctona que está recogida en el Catálogo de Variedades Comerciales Gallega y España, y distribuida en España, principalmente en Asturias y Galicia.


¿En qué zona se cultivaba?


Se cultiva principalmente en Asturias, bajo la denominación de Albarín y en Galicia, con los nombres de Branca Lexítima, en la IXP Viños da Terra de Betanzos y Comarca, así como Raposo en la IXP Barbanza-Iria y Branca País en Negueira de Muñiz. Estas ubicaciones coinciden actualmente con la mayor representación de productores y transformadores de dicha uva.


¿Cuántos productores de Blanco legítimo hay hoy en día en Galicia?


Bodegas existentes en Galicia que producen vinos monovarietales de Blanca legítima o en mezcla con otras variedades podemos hablar en torno a una quincena. En productores en Galicia de autoconsumo y loureiros (Betanzos) está muy representada dicha variedad, pero en pequeña escala. Dada la calidad de dicha uva son cada vez más los productores, tanto a pequeña escala como en nuevas iniciativas empresariales de mayor entidad.


¿En qué tipo de terreno se da mejor esta variedad?


Más que terreno deberíamos hablar de estación, es decir, la conjunción del suelo con el clima, siendo característicos los terrenos de procedencia granítica, bien drenados con buenas orientaciones en clima de influencia atlántica. De esto deducimos su localización prioritaria en el atlántico norte de Galicia. No podemos hablar de áreas geográficas extensas sino de áreas microclimáticas que pueden estar muy separadas como es el caso de Betanzos y comarca, con respecto a Negueira de Muñiz. Las comarcas recogidas en la actualidad bajo la figura de denominación de calidad en base a un origen no quiere decir que no pueda ser más extensa. Lo correcto es buscar áreas, que en general forman parte de la tradición histórica, que dan lugar a mejores cosechas.


¿Qué aporta esta variedad al panorama vinícola?


Galicia, podemos decir sin lugar a dudas, tiene los mejores vinos blancos del mundo. De esto deducimos que el listón está muy alto. ¿Esto quiere decir que el espacio está todo ocupado? No, la variedad Blanca legítima no se solapa con otras castas blancas gallegas, sino que más bien se complementa ya que ésta es una casta de ciclo corto, donde su espacio está perfectamente delimitado.


 No quiere decir esto que no pueda compartir terreno con otras castas blancas en otros espacios geográficos gallegos para diversificar y enriquecer, pero su estación natural no deja lugar a dudas. De esto deducimos que el panorama vitivinícola se ve reforzado con esta uva, que trae diversidad, complejidad y economía a áreas que, por otra parte, tienen mucha población y pueden dar lugar a vinos donde la misma se vea identificada con un producto de proximidad y de máxima calidad.


Usted es uno de los mayores especialistas en la misma, ¿qué le atrajo de la Blanca legítima?


De la Blanca legítima me atrajo de manera inicial que fuera algo nuestro, que nuestros abuelos y padres la conservasen a través del tiempo y que tuviera recuerdos de moscatel gallego. Al mismo tiempo, después de plantarla y hacer experimentación en bodega y campo durante más de 15 años, comprobar año tras año su potencial y la predisposición a su consumo.


¿Quedan todavía muchas variedades autóctonas por recuperar?


El problema de Galicia y sus castas autóctonas no es tanto que pueda haber más que no estén clasificadas como tales, sino que se siga trabajando y mejorando con las ya existentes. Esto quiere decir que hay mucho trabajo que seguir desarrollando con nuestras castas, no sólo para conocerlas mejor y mejorarlas, sino también para hacerlas más nuestras y más difíciles de imitar en otras latitudes. El mundo globalizado no trabaja con denominaciones de origen, trabaja con nombres famosos de castas muy universales, por tanto si Europa quiere seguir trabajando con territorio tiene que ligar las castas autóctonas al mismo, de lo contrario tendremos la batalla perdida. De esta manera seremos capaces de seguir haciendo vinos únicos en territorios exclusivos. La casta Blanca legítima y las comarcas donde se desarrolla están canalizadas para lograr esto mismo.


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Las bodegas Panchín y Sidrón también apuestan por esta variedad

Sidrón

Manuel Cancio y Francisco Javier San Román son dos viticultores de Negueira de Muñiz que han decidido apostar por el Blanco legítimo y para ello han contado con el asesoramiento del enólogo Roberto Regal

Manuel Cancio, de Adegas Panchín, fue, de los dos, el primero en decidirse por hacer un vino con esta variedad. En su caso asegura que en Negueira de Muñiz (Lugo) siempre hubo Blanco legítimo y que era la variedad, de todas las que se daban en su zona, “que mejor sabor tenía”. Cuando tuvo claro que quería recuperarla, pocos confiaban en que el proyecto fuera para adelante, “pero salió bien, siempre confié en que iba a dar un buen vino y el tiempo me ha dado la razón”. Cancio asegura que si pruebas estas uvas, te enamoran: “Son realmente espectaculares en boca”.


Su relación con el Blanco legítimo viene de muy atrás, “mis abuelos y mis padres ya tenían esta variedad en el viñedo pero ellos la utilizaban para mezclar con otras uvas y hacer un vino tinto diferente”. Su experiencia personal data de hace 13 años cuando en 2002 sacó sus primeras botellas: “Ahora el vino está todavía mejor, las cepas son más viejas, tienen más raíz y se nota la diferencia”. Para Manuel Cancio está claro que el tiempo ha enriquecido la expresividad de esta variedad, “ahora tiene más calidad”.


Para explicar su sabor a los no iniciados, el productor de Negueira de Muñiz asegura que se encuentra a medio camino entre la uva Godello y la Albariño, “aunque el aroma es mucho más potente”. Para él, su buena acidez convierte al Blanco legítimo en un “vino redondo que aún a 14º mantiene una acidez impecable”. Por último, el propietario de Adegas Panchín asegura que la variedad es tan potente “que aún tiene que dar mucho de sí”.


Por su parte, Francisco Javier San Román, de la bodega Sidrón, coincide con Cancio en la gran calidad y expresividad de esta uva. San Román reconoce que en el caso de esta “caste” es Manuel Cancio el gran protagnista ya que fue el primero que se atrevió a sacar un vino de Blanco legítimo, “yo fui por detrás, lo seguí porque vi lo bien que funcionaba la variedad”.


La buena aceptación del vino hecho con Blanco legítimo se debe, según nos explica este joven viticultor, a que “tiene un aroma impresionante, más que cualquier otra variedad gallega, y se trata de una uva muy equilibrada, de ahí que guste tanto”. El dueño de Sidrón sacó su Blanco Legíitimo hace ya tres años y la única pega que le pone a esta iniciativa es “no tener más vino porque el mercado nos está demandando más, pero no hay”.


Ambos viticultores contaron con el asesoramiento del enólogo lucense Roberto Regal en la puesta en marcha de ambos proyectos.
 

Felicísimo Pereira y Marcial Pita, Bodegas “El Paraguas”

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“El Blanco legítimo es seguramente la última gran uva gallega por descubrir al mundo”

Felicísimo Pereira y Marcial Pita, de Bodegas El Paraguas, han sido de los primeros productores en apostar por el Blanco legítimo. El pasado 28 de septiembre vendimiaron 50 kilos de uva seleccionada grano a grano del viñedo de Esmelle, que tienen en el CFEA de Guísamo, donde desarrollan varios proyectos de I+D relacionados con esta variedad. Aunque este vino no será comercial, “es una buena base para saber cómo se comportara la Blanco legítimo en Ferrol”. Si vienen un par de añadas buenas, seguramente en 2017 Felicísimo Pereira y Marcial Pita elaborarán un Blanco legítimo de carácter comercial.


¿Cómo llegaron al Blanco legítimo, cómo conocieron esta variedad?


Felicísimo: No podría decirte cuándo conocimos la existencia de la Blanco legítimo por primera vez, pero hace más de una década o tres lustros, ya que recorremos los viñedos de Galicia y del resto del mundo, catamos para los consejos reguladores y algunos concursos, y probamos vinos de todas las zonas que podemos y más. Lo que sí te puedo decir es que desde el principio interpretamos que, en la mayoría de los casos, el tratamiento vitícola no se correspondía con las aptitudes que entendemos que tiene esta casta de uva, seguramente la última gran uva gallega por descubrir al mundo, a pesar de que, paradójicamente, es la uva documentada más antigua de Galicia.


Ha puesto en marcha una iniciativa con Branco Lexítimo en Esmelle (Ferrol). ¿Por qué esta zona y por qué esta variedad?


Marcial : Mi familia puebla el valle de Esmelle desde hace más de dos siglos. El conocimiento de la zona, el estudio de los suelos -graníticos, muy interesantes para el proyecto de I + D que desarrollamos-, la posibilidad de trabajar con una uva de ciclo corto, la selección de los clones, la implicación de Felicísimo Pereira y, por supuesto, el cambio climático provocaron que nos decantáramos por esta apuesta.


¿Cómo está siendo la experiencia, es lo que esperaba o ha habido sorpresas?


Marcial: En una zona sin tradición vitivinícola para los vinos de calidad – estamos situados medio grado por debajo de Burdeos y, hasta donde sabemos, cultivamos el viñedo más septentrional de España-, cada día aprendes cómo se va comportando la vid según la naturaleza. La filosofía que transmite Felicísimo en el viñedo, en la que considera cada planta como un miembro de una unidad familiar, nos permite mimar a cada una de las cepas que tenemos en Esmelle de una manera diferente. Hasta este remoto lugar brutalmente atlántico nos hemos traído cinco clones diferentes de blanco legítimo, procedentes de diferentes puntos de Galicia y Asturias. Y, claro, hay sorpresas, agradables y desfavorables. Pero no estamos preocupados porque desde el principio estos dos viñedos que cultivamos se han planteado como un campo de pruebas.


¿Qué cree que va a aportar esta variedad a los vinos gallegos?


Felicísimo: Su complejidad, su alta acidez, su elegancia y su carácter frutal propiciarán -creo que ya lo está haciendo, según hemos podido comprobar con algún vino en el mercado- que dentro de menos de los que nos esperamos, la gente hable de Blanco legítimo como de la Albariño, la Godello o la Treixadura. Es una gran uva de Galicia.


En alguna entrevista hablaban de sacar al mercado las primeras botellas de Blanco legítimo en 2018, ¿se mantiene esta previsión?


Marcial: Sorprendentemente, la primavera de 2015 fue excepcionalmente buena. Nuestra idea era retirar los racimos durante el ciclo vegetativo para fortalecer las raíces de las cepas, pero ante tal alegría climática, decidimos dejar unos racimos sin arrancar para ver cómo se comportaban. Finalmente, el 28 de septiembre vendimiamos 50 kilos de uva seleccionada grano a grano del viñedo de Esmelle, que hemos elaborado en el Centro de Formación y Experimentación Agroforestal (CFEA) de Guísamo, con quiénes desarrollamos varios proyectos de I + D con esta variedad. Este vino no será comercial, pero es una buena base para saber cómo se comportara la Blanco legítimo en Ferrol. Indudablemente, si vienen un par de añadas buenas, seguramente en 2017 elaboremos un vino de carácter comercial. 

Entrevista a Pablo Fernández Coroas, viticultor y socio de “Conexión Mandeo”

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“En Betanzos se elaboran vinos de gran calidad y con muy buena capacidad de guarda”

El año pasado, Pablo Fernández Coroas y otros cuatro viticultores (Ángel Pedreira, José Luis Bouzón, Juan Naveira y Ricardo Rilo) decidieron impulsar el proyecto “Conexión Mandeo”, en el que el principal protagonista es el Blanco Legítimo.


Conocedores de los buenos resultados de la variedad y convencidos del poten
cial de Betanzos como zona productora de grandes vinos, se pusieron manos a la obra y a finales de este año ya podremos degustar dos blancos legítimos, uno en acero y otro en barrica, y un Agudelo botrítico (Chenin blanc), también en barrica. Las expectativas por lo que nos cuenta Pablo son muy buenas, así que todo hace pensar que la espera merecerá la pena.


¿De dónde viene su relación con esta variedad?


Aunque ya me habían hablado de ella, en realidad la conocí hace unos cinco años en el Centro de Formación y experimentación Agraria de Guísamo. En primer lugar me atrajo por lo novedoso, la calidad y su zona de procedencia.


Cinco viticultores, entre los que se encuentra usted, crearon en 2015 la sociedad “Conexión Mandeo”


En 2015 fue el primer año en el que empezamos a elaborar vino todos juntos, aunque algunos ya trabajábamos fincas en común. Decidimos alquilar parcelas en Betanzos, que contaban con plantaciones antiguas pero posteriores a la crisis filoxérica, fincas con muchas variedades foráneas poco interesantes, aunque también había con cepas aisladas de Blanco Legítimo. Decidimos reconvertir las viñas en algunos casos mediante injertos y en otros mediante plantación de Blanco Legítimo, con los injertos pudimos aprovechar las raíces de las cepas viejas que fueron explorando los suelos de esquisto durante decenas de años.


¿De dónde viene el nombre?


Es el río de Betanzos donde se ubican las fincas del Mandeo, que fueron las culpables de juntarnos a los cinco para trabajarlas. Aunque después fuimos consiguiendo otras fincas, las del Mandeo las consideramos nuestro pequeño “Grand Cru” particular.


¿Y por qué en Betanzos?


Creemos mucho en Betanzos como zona productora de grandes vinos, con una variedad autóctona y perfectamente adaptada que es la Blanca Legítima, con la que se consiguen vinos con una frescura y un equilibrio increíbles, y que puede dar vinos con muy buena capacidad de guarda. A todo esto hay que añadir que, tanto yo como mis compañeros, pertenecemos al Ayuntamiento de Betanzos o a su área de influencia, por lo que hacer algo importante en tu tierra siempre es un aliciente.


¿Con qué nos sorprenderá “Conexión Mandeo”?


Esperamos poder salir este año al mercado con tres elaboraciones diferentes, dos con Blanco Legítimo, una en acero y otra en barrica, y una tercera con un sorprendente Agudelo botrítico, también en barrica. De momento tiene todo muy buena pinta, y no nos sorprende demasiado ya que conocíamos su potencial. Cuando en otras iniciativas los resultados no han sido los esperados, creo que se debió a algún problema en la elaboración, en el manejo de campo o en la elección de los suelos y orientaciones.


Procuramos cuidar mucho todas esas facetas. Contamos con la experiencia de uno de los socios que lleva trabajando 25 años con esta variedad y con la ayuda del Centro de Formación y Experimentación de Guísamo, que siempre está dispuesto a colaborar con los viticultores de Betanzos. Las elaboraciones del 2015 de momento no tienen fecha de salida, tenemos que esperar a ver como evolucionan, pero si me pide una estimación creo que pueden estar en el mercado a partir de julio el Branco lexítimo en acero, y hacia finales de año o principios de 2017 las dos de barrica.
 

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Entrevista a Ricardo Rilo, director de Bodegas Rilo

“El primer vino con esta uva lo elaboramos en 2001 y ya vimos que tenía gran potencial”

Ricardo Rilo dirige la bodega familiar situada en el municipio de Bergondo que lleva más de 20 años dedicada a la elaboración y envasado de vinos de mesa. Rilo es uno de los más firmes defensores de los Vinos de la Tierra de Betanzos y del Blanco legítimo, variedad con la que elabora varios vinos, entre ellos uno dulce que ha conquistado a todos.


¿Cuál fue su primera toma de contacto con el Blanco legítimo?


Cuando nación la Indicación Geográfica Protegida “Betanzos” empezamos a experimentar y el primer año hicimos vino con distintas variedades, que no nos gustó demasiado. Seguimos buscando y descubrimos la Blanca legítima. El primer vino con esta uva lo elaboramos en 2001 y vimos que tenía gran potencial, así que nos decidimos.


¿Ya tenían plantada esta variedad?


Bueno, en 2008 compramos una finca en Bravío de 1,7 hectáreas, que en un 80% ya estaba plantada con Blanco legítimo. El resultado ha sido tan bueno que pensamos ampliar al 100%, ya que el 20% restante estaba plantado con Godello y no nos ha dado el resultado que esperábamos.


Hábleme de su vino dulce


Surgió en el año 2010, cuando vendimiamos uva en el mes de noviembre y decidimos hacer un vino dulce. El resultado ha sido realmente espectacular, como lo demuestran las críticas que ha recibido.
¿Pero cómo se defiende un vino de treinta y cinco euros?


Hay que pensar que estamos hablando de un vino dulce, un vino para ocasiones especiales. Además, el elevado precio se justifica en que hay poquísima cantidad porque su rendimiento está en torno al 10 ó 15% por kilo de uva, y que, además, es un vino de 2010.


¿Cómo definirá el Blanco legítimo para alguien que aún no lo haya probado?


Es una variedad de gran expresividad aromática, y en boca está muy bien compensada su acidez con el grado alcohólico.


¿Además del vino dulce, creo que tienen otro vino seco con esta variedad?
Sí, el Castro de Untía, un vino procedente de muestra finca A Peregrina.


Origen información: Cepas y Vinos

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