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jueves, 16 de marzo de 2017

Trade rallies in defence of Spanish terroir ,,, Comentario de / Comment of Wines Inform Assessors

Trade rallies in defence of Spanish terroir

It’s time to talk terroir in Spain

 11th January, 2016 by Lucy Shaw 

Over 150 winemakers, merchants and wine writers have signed a manifesto in defence of Spanish terroir amid rising opposition towards the governing bodies in the country’s top DOs.


Led by outspoken Spanish winemaker Telmo Rodriguez, the manifesto seeks to combat the close-minded nature of a lot of the regulations enforced by the governing bodies in regions like Rioja and Ribera del Duero.


A longtime champion of the quality of Spain’s terroir and the need to tell the terroir story to consumers, Rodriguez runs his family estate Remelluri in Rioja and other boutique projects across Spain.


Last July, Rodriguez admitted Rioja had become “a victim of its own success“. “The way the big wineries are working today is unsustainable – you can’t make a quality crianza for €3 – it’s a dangerous route to take.



Winemaker Telmo Rodriguez is leading the terroir charge


“There are two Riojas: industrial and artisanal. The region’s future lies with the latter. There are beautiful villages in Rioja and we need to be showing the place not the process, which is so boring,” he said.


“There’s too much talk about oak and ageing in Rioja – we’ve lost our sense of place. We have to be serious and talk terroir – even the trade doesn’t know about the different villages in Rioja,” he added.


The manifesto aims to highlight the potential of Spain’s top terroirs and shift the focus in Spain towards its rich winemaking heritage and away cheap, mass-produced wine with no sense of place. Enclosed is an excerpt from the text.


“The Spanish appellation system has been oblivious to soil differentiation and levels of quality. Efforts have been aimed at turning our vineyards into the world’s biggest, not the best. Deep changes are needed to boost our wine heritage.


“The best way to identify wines based on their origin, quality and authenticity is by a pyramid structure, with wines made anywhere in the region at the base; village wines a step above and single-vineyard wines at the top.


“We call upon the Regulatory Boards to be sensitive to the new wine reality that is emerging all over Spain and to approach a classification of the land in terms of quality.”


Among those to have signed the manifesto are Miguel Angel de Gregorio of Finca Allende, Artadi’s Juan Carlos Lopez de Lacalle, Peter Siseck of Pingus, Jesus Barquin of Equipo Navazos, and wine writers Victor de la Serna.


There has been growing unrest in Rioja in particular between terroir-focused producers who feel that regulations enforced by the Consejo Regulador are not only holding them back but communicating the wrong message.


In late December, Juan Carlos Lopez de Lacalle of Artadi quit the Rioja DOCa, sending out a strong message about his feelings towards the Conesejo Regualdor. It will be interesting to see if any other producers follow suit.


Among those to sign the manifesto was Tim Akin MW, who questioned the Rioja DO’s refusal to recognise village names and geographic areas on Rioja labels in his recently published Rioja report.


“It is surely
 time for villages and vineyard names to be permitted on labels. The differences between, say, Labastida and Villabuena de Álava, situated a few miles apart, should be as familiar to wine lovers as those between Nuits St Georges and Chambolle-Musigny,” he wrote.


Comentario de / Comment of Wines Inform Assessors:


No estoy seguro de que el problema sea poner el nombre de un pueblo ... Creo que la diferencia entre productores viene dada por los valores y el trabajo de cada bodega

Wines Inform Assessors, Barcelona



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I’m not sure the issue is to put the name of a village..I think the difference between producers is made by the values and work of each winery


Wines Inform Assessors, Barcelona
..................

 
Origin information: The Drinks Business


martes, 4 de febrero de 2014

Entrevista con Telmo Rodríguez: "La marca España no existe. Fuera tendrían que saber que somos más que riojas a 2€"

Entrevista con Telmo Rodríguez: "La marca España no existe. Fuera tendrían que saber que somos más que riojas a 2€"


 24/01/2014 .
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“Nunca pensamos que íbamos a elaborar tantos vinos”, dice Telmo Rodríguez recordándose a sí mismo en 1994. Considerado por muchos como uno de los enólogos más inquietos y comprometidos de nuestro país, y calificado como l’enfant terrible cada vez que se escribe sobre él, su aventura junto a su socio, el también enólogo Pablo Eguzkiza, la Compañía de Vinos Telmo Rodríguez, está a punto de cumplir dos décadas.

Que veinte años no es nada cantaba Gardel. No es nada y lo es todo, sobre todo cuando estás orgulloso y sientes que estás donde querías estar cuando comenzaste a andar. En su caso, tras una temporada trabajando en Remelluri (Rioja), la bodega familiar, ha dedicado los último 20 años a recuperar viñedos singulares en diferentes zonas (Rioja, Ribera del Duero, Toro, Rueda, Málaga, Alicante…), luchando por sacar lo mejor de cada terreno y de cada uva y escuchando y entendiendo la tierra. Pequeñas parcelas, nada de grandes producciones, y vinos finos y fluidos, bebibles y sutiles. Y nada de espectáculo y circo, “se trata de ser humilde y honesto”, dice Telmo, quien actualmente compagina este bonito y ya consolidado proyecto con la dirección de Remelluri, a la que ha vuelto tomando las riendas hace un par de años.
A mí me decepciona mucho que el consumidor beba lo que le dicen que tiene que beber. En España gustan mucho los vinos con 'tuning'.

Hemos estado con los dos, con Telmo y Pablo, probando las últimas añadas de sus diferentes proyectos, escuchándoles, pasando un buen rato y además charlando de la cultura del vino en España, de la inexistente marca que tienen nuestros vinos fuera, de consumo, de la juventud y su divorcio con el vino…

¿Si en 1994 te hubieras imaginado 20 años después, se parece a lo que eres hoy?
Yo creo que sí. Empezamos nuestro proyecto con dificultades. No ha sido fácil lo que hemos hecho. Comenzamos sin dinero, el primer año no podíamos comprar barricas. Luego alquilamos un terreno, después empezamos a plantar… y así poco a poco. Al principio, con una serie de vinos, digamos, de entrada: vinos honestos, básicos, sencillos. Sabíamos que hacer un gran vino requería mucho tiempo: pensar, investigar, probar… Hoy estamos mucho más cerca. Eso sí, nunca pensamos que íbamos a elaborar tantos vinos. (Y eso que nos hemos dejado algún proyecto por el camino, puntualiza Pablo).
Vinos de la Compañía de Telmo Rodríguez

La mayoría de vuestros vinos se venden fuera de España. ¿Cómo ves la marca España en lo que a vino se refiere?
No existe. España es sinónimo de vino barato. Te vas a Canadá o a Suecia y no entienden que un vino español valga 30 euros. En los aeropuertos internacionales encuentras Italia, Francia, Nuevo mundo. Y punto, nada español. Hemos vendido la imagen de España relación calidad/precio y es muy difícil salir de ahí. Estamos vendiendo reservas de Rioja a dos o dos euros y medio. Esa es la demanda. La imagen está muy vinculada al precio. Lo que sí está cambiando es la restauración. Antes, los restaurantes españoles en el extranjero eran algo cutre. Se llamaban Flamenco, Toros. Ahora, gracias a la revolución gastronómica liderada por Adriá se ha dignificado y ya hay proyectos más interesantes. La gastronomía lo está consiguiendo. Al vino le falta mucho.
Yo creo en el vino como un producto de lujo. Y así es como hay que explicárselo a los jóvenes para que se interesen en el vino bueno. El vino se tiene que convertir en algo excepcional.

¿Y esto cómo se cambia?
Primero, hay que hacer grandes vinos. Después, mucho trabajo capilar. Yo me paso todo el día abriendo botellas en todos los sitios a los que voy: restaurantes, catas con grupos, en viajes. Hay que explicar que España es mucho más que riojas de dos euros. No se trata de hacer grandes campañas de publicidad ni esperar que lo haga el Ministerio. La imagen de la gastronomía la han cambiado los cocineros, en el vino debería ser así también.

Hablando de campañas de publicidad, ¿para que un vino sea conocido sigue dependiendo de las puntuaciones y rankings?
Nosotros nos hemos permitido el lujo de no ser dependientes de ninguna puntuación. Los vinos los hemos vendido porque los hemos vendido. De hecho no publicamos nuestras puntuaciones. Nos hemos permitido el lujo de que si a alguien no le interesaba nuestro trabajo, no pasaba nada. Sabemos muy bien lo que hacemos o cuando vamos bien o mal, no nos hace falta un puntuador. Creemos en nuestros distribuidores, importadores y clientes. Creemos que es más importante la distribución que la prensa. El vino lo hace el consumidor. Cuando en España no nos compraban vino era porque no existía el adecuado consumidor para nosotros.
Algunos de los principales vinos elaborados por Telmo Rodríguez

El consumo de vino está en caída libre. Especialmente en España. ¿Qué está pasando?
Yo cada vez bebo menos vino pero bebo mejor vino. No bebo vino todos los días. Antes era un alimento, se consumía en cada comida, incluso se pagaba al agricultor con medio litro de vino. Hoy el vino es un lujo. Y yo creo en el vino como un producto de lujo. Y así es como hay que explicárselo a los jóvenes para que se interesen en el vino bueno. El vino se tiene que convertir en algo excepcional.
En Canadá o a Suecia no entienden que un vino español cueste 30 euros. En los aeropuertos internacionales hay Italia, Francia, Nuevo mundo. Y punto.

¿Y no tendrá también parte de culpa que ya casi no hay cultura de vino?
Está cambiando gracias a mucha gente que está haciendo un trabajo bueno. A mí me decepciona mucho que el consumidor beba lo que le dicen que tiene que beber. Se pone de moda tal marca y todos la beben. Yo le pregunto a alguien: ¿tú por qué bebes esta marca? Y no lo sabe. España sigue siendo decepcionante en eso. Hay gente con nivel y dinero que bebe sin saber por qué bebe lo que bebe. Pero hay esperanza. Hoy en día los productores beben buen champán francés, cosa que antes no pasaba. Incluso se ve en la hostelería. Antes los restaurantes solo tenían Möet & Chandon, ahora restaurantes incluso medianos tienen buenas cartas de champán.

¿Con 20 años cumplidos, cómo ves los próximos 20?
Los veo alucinantes. Hoy empezamos. Hasta hoy hemos trabajado en muchos proyectos sin que nadie supiera nada. Vamos a seguir sin darnos importancia. Siempre hemos sabido que estamos sacrificando un éxito rápido al elaborar vino sencillo, nada de vino espectáculo, que es el que gusta en este país. Hemos intentado no hacer tuning, aunque te dé mucha mucha visibilidad. Las Beatas (Rioja), As Caborcas (Valdeorras), lo de Ribera o Málaga se aleja mucho del tuning. Y es que en España gustan mucho los vinos con tuning


Orígen información: Vanitatis

lunes, 19 de abril de 2010

Entrevista Telmo Rodríguez. Enólogo y bodeguero

Entrevista Telmo Rodríguez. Enólogo y bodeguero

"Tenemos que recuperar el oficio, el trabajo artesano"

Durante una década dirigió la bodega familiar Remelluri. Hace 15 años decidió emprender su camino y hoy es una autoridad en el sector. Inconformista, rebelde y elegante, recupera viñedos abandonados y crea vino con alma

"Hay que hacer que se vuelva a tomar vino"
Paz Álvarez - 17/04/2010

Está indignado con la mole de hormigón que ha plantado Bodegas Torres en medio del paisaje de La Rioja y que rompe las maravillosas vistas que se contemplan desde la finca Remelluri. Telmo Rodríguez, nacido en Irún hace 47 años, tiene el porte señorial de los bodegueros de Burdeos, donde precisamente estudió Enología. Ejerce de perfecto anfitrión (recibe con champán) de un grupo de periodistas, a los que ofrece un almuerzo con delicados productos del mar y de la tierra.
Teniendo una bodega familiar como Remelluri, ha preferido montar un proyecto empresarial desde cero.

Trabajé durante 10 años en Remelluri, pero hace 15 años me independicé porque quería hacer cosas diferentes, sin rigidez, para desarrollar todas las ideas que tenía en la cabeza. Y monté una empresa con el objetivo de reivindicar las uvas y los viñedos abandonados. Estamos presentes en ocho zonas vinícolas, Ribera de Duero, Toro, Rioja, Málaga, Valdeorras, Cembreros, Rueda y Alicante.

¿No tenía esa libertad en la empresa familiar?

Son dos conceptos diferentes. Remelluri es la historia de una vida, una casa, una finca, una familia; tiene mucha energía. Y la Compañía de Vinos Telmo Rodríguez es otra cosa, exploramos, innovamos, pero trabajamos despacio, mirando el largo plazo, recuperamos viñedos antiguos que por la vejez de sus propietarios ya no se trabajan.

Se ha convertido en una autoridad y se le reconoce como un revolucionario dentro del sector del vino.

Me ha tocado vivir una época interesante, un momento que supone un punto de inflexión en un sector dominado por las grandes empresas. Lo interesante es apostar por una empresa pequeña, desarrollarla y hacer las cosas de manera distinta para diferenciarte. No me interesa ser uno más, sino ser diferente. Es una vuelta atrás siendo sofisticados. Somos un país donde existe una gran cultura del gusto y existen zonas muy interesantes en España para hacer vino. Creo que lo que hacemos en la empresa no es una revolución, sino una toma de conciencia para hacer las cosas bien.

¿Considera que se han cometido demasiados atropellos en este sector?

Los siglos XIX y XX fueron muy complicados porque el consumidor era poco culto, con una vitivinicultura con muy poca vibración, y todo esto ha cambiado. Ahora mismo el consumidor es mucho más culto, tiene más información, y eso hace que el nivel de exigencia sea mucho más elevado y que el sector del vino sea mucho más interesante.

¿Su destino profesional quedó marcado el día que su padre compró unos viñedos en La Rioja?

Tal vez. En la finca de la familia viví todos los cambios y la modernización de la bodega, de cómo pasamos de arar con mula al tractor. Tengo que reconocer que mi padre me ha metido en el cuerpo el gusto por el campo, por el vino y por un estilo de vida. No concibo nada de lo que hago si no pasa por el campo, por el contacto con la naturaleza. Y tengo que agradecer a toda la gente del campo que me ha inculcado este oficio.

¿Qué aporta usted al vino?

Una especie de movimiento, una apuesta por el trabajo artesanal frente a la producción masiva, a la vez que trabajar con gente original, que quiere hacer las cosas de manera diferente, desmarcándose de lo que hace el resto. Yo reivindico el oficio y la artesanía. Hay que volver a las raíces, utilizando todos los avances, técnicas y conocimientos de hoy día.

¿Es un buen negocio?

Es un negocio porque evidentemente el objetivo de toda empresa es ganar dinero, pero hay distintas formas de hacerlo y de conseguirlo. Puedes ir por el camino fácil o puedes intentar hacerlo de otra forma. Me gusta trabajar con gente que trabaja con oficio, con el único objetivo de hacer las cosas bien. Me revienta que no haya gente que se lo tome como un oficio sencillo. No creo en los grandes grupos empresariales, que sólo buscan los resultados con independencia del producto que saquen al mercado, sin importarles nada más que la cuenta de resultados. Es triste, pero me da pena que en España no le hemos dado suficiente importancia a la artesanía, como lo han hecho en otros países. Hay que recuperar todo esto y la conexión del vino con la tierra. No hay que olvidar de dónde procede el producto, es la esencia de todo. Y hay que cuidarla.

¿La burbuja del vino está estallando ya?

Si hiciéramos bien las cosas, si respetáramos la agricultura y el vino, no pasaría lo que está pasando. España tiene un gran potencial dentro de este sector, ya que hay muchas zonas por descubrir y mucho trabajo por hacer, eso es mucho mejor que destrozar el país. De todas formas, el problema es la cantidad de gente que no ama el vino y que se ha metido en este negocio para especular. Es un fracaso pensar que el vino surge de la noche a la mañana, una viña requiere de tiempo, trabajo y mucho sosiego.

¿Hay sitio para tanta bodega en el mercado español?

Puede parecer un sector muy atractivo, como lo puede ser el de la restauración, y claro que hay sitio, pero sobre todo debe haberlo para la gente que hace bien su trabajo. Creo en los que quieren hacer las cosas bien, que son respetuosos con este oficio. Y sobre todo teniendo en cuenta que los resultados se ven a largo plazo. El gran éxito debe ser cuando se consigue que una empresa pase de una generación a otra. Cada día creo menos y aborrezco la especulación. Todos los grandes proyectos, independientemente del sector en el que estés, tienen que estar en manos de gente que ame su trabajo.

Por lo que dice usted, se ve más artesano que empresario.

En el vino se habla de empresarios y de artistas, y a mí me gusta compararlo con lo que ha sucedido en Burdeos, la gran cuna del vino, donde el gran desarrollo de esta zona ha ido de la mano de la gente más culta, de los que se han preocupado por hacer bien las cosas, con los que han sido generosos con el campo.

¿Y en España esto no sucede?

Aquí hay una gran decadencia, un abandono del campo. Por fortuna, hay empresarios, como la familia Entrecanales, gente culta, que está volviendo a la tierra, a las raíces, que se preocupa por hacer las cosas bien. Es bueno que haya un retorno de verdad al campo, que se respete el paisaje, que se devuelva a la tierra lo mucho que nos ha dado.

¿Para ser bodeguero hay que tener alguna cualidad especial?

Muchas. Creo que hace falta más creatividad, y eso es muy fácil de conseguir porque se hace en la cabeza de cada persona. Hay que quitarle tensión al proceso de crear, hay que trabajar mucho porque no es un mundo de inspiración, sino de constancia y de dedicación en el día a día. Yo podía haberme dedicado al surf y he decidido complicarme la vida con este oficio.

No se queje, lo ha elegido libremente.

El gran drama es buscar el camino, tu camino, cuando eres joven. Yo tuve suerte. Quería dedicarme a la medicina pero no me admitieron, así que me puse a estudiar Biología, después me fui a estudiar a Burdeos y allí me encontré con gente que me hizo enamorarme de esta profesión. En esta vida también tienes que tener suerte para encontrarte con gente de la que puedas aprender, que se convierta en un modelo para ti. Mi experiencia en Burdeos fue enriquecedora por los maestros que tuve. A lo largo de mi vida he tenido la fortuna de encontrarme con gente muy sabia.

¿Su padre ha sido un ejemplo?

Mi padre es un empresario de provincias que tuvo la suerte de dedicarse a una finca como Remelluri. Tiene mucho mérito, porque supo ser visionario y hacer algo diferente. Tenemos estilos diferentes pero complementarios.

Usted también ha apostado la agricultura biodinámica técnica empleada en la década de los años veinte y que combina conceptos ecológicos con creencias místicas.

No voy en esa línea. Prefiero hablar de buenos vinos, tierra sana, producto pegado al suelo, sin fertilizantes ni productos que dañen el campo, utilizando los utensilios adecuados. En nuestro proyecto utilizamos únicamente variedades autóctonas de zonas originales. Esta filosofía, por ejemplo, contrasta con el fenómeno y la moda de otros por implantar variedades foráneas prácticamente en todo el viñedo español. Y nuestra gran iniciativa se centra en prestar una atención especial, también desde sus orígenes, a la recuperación de viñedos olvidados.

¿Qué futuro tiene el vino español?

Tiene más futuro que pasado y presente. Yo soy muy crítico, pero lo hago con un sentido de mejora y porque nuestro vino no se encuentra en la élite mundial. Hay mucha gente con talento y tenemos que demostrar que sabemos hacer las cosas muy bien.

"Hay que hacer que se vuelva a tomar vino"
Existe preocupación por la resaca que está dejando la crisis económica dentro del sector del vino. Lo corrobora Telmo Rodríguez: "Se ha dejado de consumir vino en los restaurantes, pero ahora la gente prefiere tomarlo en casa. Con la crisis es normal que todo el mundo se apriete el cinturón, pero también es nuestra obligación hacer que se vuelva a consumir vino". Para ello, este enólogo, junto a su socio Pablo Eguzkiza, con el que montó la compañía en 1994, apuesta por elaborar vinos a precios asequibles. "No me podía permitir otra cosa, pero también porque creo que se pueden hacer vinos sencillos y a la vez elegantes. Prefiero apostar por la sencillez y por no destruir la esencia del vino, de la gente que lo hace". Tiene claro que en su concepto de empresa el único protagonista es el vino y el respeto por el entorno. Lo demás le sobra.
Origen información: Cinco días

sábado, 17 de noviembre de 2007

Los Vinos Naturalmente Dulces de la Axarquía: Contexto cultural

Los Vinos Naturalmente Dulces de la Axarquía: Contexto cultural

Escrito con motivo de la II Fería del Vino Andaluz "Villa de Nerja"La Axarquía de Málaga Para los que no la conozcan, la Axarquía es una comarca situada en la parte oriental de la provincia de Málaga, limítrofe por el este con Granada, al norte con la comarca de Alhama y al oeste con la capital malagueña. Su capital es Vélez-Málaga, aunque es una comarca amplia, que abarca pueblos costeros, los que forman la llamada Costa del Sol Oriental, y otros situados en el interior, en la zona más montañosa. En total treinta y dos municipios, entre los que algunos como Cómpeta se han hecho un nombre en el panorama vinícola, y otros como Almáchar (famoso por sus pasas), Sayalonga o Moclinejo van camino de hacerlo. Las Sierras Tejada y Almijara protegen a la comarca de los vientos del norte, tan áridos en verano. Este hecho, junto a la rica cuenca fluvial y a la beatífica influencia del mar Mediterráneo, dota a la región de una suavidad térmica excepcional. No en vano posee uno de los climas más solicitados de Europa, con casi la totalidad de los días del año soleados.Aunque poblada ya por los primeros pueblos ibéricos, históricamente fueron los musulmanes, cuya impronta podemos reconocer en la arquitectura de muchos de los pueblos de la comarca además de en su gastronomía y cultura en general, los que ocuparon más intensamente la zona, iniciando gran parte de la tradición agrícola que posee la región hoy día. Curiosamente el cultivo de la vid no sólo fue mantenido por el pueblo musulmán, sino que se vio potenciado. La comarca fue conquistada a raíz de las Batallas de la Axarquía en 1487, cayendo así los castillos de Zalia, Bentomiz y la Fortaleza de Vélez, puntos estratégicos del dominio musulmán de la zona.A partir de este momento el negocio vinícola cobró nuevo empuje y vivió algunas épocas de esplendor. Sin embargo, en el pasado axárquico cercano, por las razones históricas a continuación expuestas, el vino acabo no siendo una prioridad comercial, lo fueron las pasas, y el vino se elaboraba en la mayoría de las ocasiones con aquellas uvas que no eran utilizadas para pasa. En el caso de Cómpeta, quizá el pueblo más vinícola de la Axarquía, el viñedo llego a tener una superficie total de unas dos mil hectáreas, superficie que hoy día no llega a las quinientas. La especulación inmobiliaria es atroz, y se conceden licencias de construcción con toda impunidad.A mediados del siglo XVIII, el vino del marco de Jerez pasaba por una importante crisis en su principal mercado, el londinense, fruto de diversas circunstancias comerciales y políticas. Fue durante esa época cuando se popularizó entre los ingleses un vino generoso procedente de Málaga al que denominaban Mountain. Sin embargo, con el paso del tiempo y las modas, el ‘Old Mountain’, o vino dulce ‘Málaga’, que anteriormente fue tan demandado, acabó perdiendo popularidad en todo el mundo, y su producción disminuyó paulatinamente. La pasa como fruto del viñedo malagueño comenzó a cobrar cada vez más importancia, relegando al vino.Molino del ReyPero prestemos atención a uno de los más interesantes indicios documentados acerca de la existencia de una línea histórica en la tipología de los vinos naturalmente dulces de la Axarquía, el aportado por el experto británico Hugh Johnson acerca del enigmático Molino del Rey. Cuenta Johnson que, habiendo comprado en subasta algunos de los vinos de la bodega del Duque de Wellington, se hizo entre ellos con unas misteriosas botellas almacenadas simplemente bajo el nombre de Molino del Rey, sin etiquetar y lacradas. Habían permanecido tumbadas en la oscuridad de la mansión ducal de Wellington durante más de siglo y medio. Cuando Johnson abrió la primera botella se sintió consternado al descubrir un vino muy dulce y cremoso, con suaves toques ahumados, especiados, y un claro recuerdo de naranjas. Nada de oxidación. Nada de exceso de acidez volátil. Eternamente largo. Poco más tarde leía Johnson acerca de las tierras en España y Portugal que fueron obsequiadas al Duque de Wellington después de la Guerra Peninsular. Entre ellas se encontraba una llamada Molino del Rey, en las montañas que rodean Málaga. Descubriendo el duque que había sido obsequiado con viñedos, encargó a un vinatero bordelés que viajase hasta la zona para encargarse de la elaboración. Durante unos cuantos años de la década de 1830, fueron enviados a Inglaterra algunos barriles de este vino. Nada más pudo averiguar Johnson, que cree que evidentemente algunas de las botellas de uno de los mejores vinos de su vida fueron olvidadas en las bodegas de la mansión ducal.Telmo Rodríguez escuchó la historia del Molino del Rey, tras lo cual viajó a la zona de la Axarquía, introducido por Jorge Ordóñez, buscando viejos viñedos de Moscatel y sobre todo buscando a elaboradores que tuviesen conocimiento de cómo trabajaban el vino sus abuelos en la zona. Es así como tomaron contacto con Pepe Ávila, de Bodegas Almijara, en Cómpeta, artífice de los vinos Jarel. Cuenta Johnson que cuando olfateó por primera vez una copa de Molino Real fue como ver un fantasma. El secreto del vino de sus sueños descansó durante casi doscientos años en el suelo de las accidentadas laderas pizarrosas de la Axarquía.ViticulturaLos vinos naturalmente dulces que se están produciendo en la Axarquía proceden de viñas de Moscatel en las dramáticas e imposibles de mecanizar pendientes de las laderas de pueblos como Cómpeta, Sayalonga, Moclinejo o Almáchar entre otros, todos ellos de suelos pizarrosos y esquistosos, de profundidad media debido a la erosión y pobres en materia orgánica, nitrógeno y fósforo. La mayoría de las veces la pizarra se encuentra troceada y suelta, auque existen zonas de pizarra dura menos valorada.
Todos estos suelos drenan mucho, manteniendo la humedad en las capas inferiores y forzando a las raíces de la planta a profundizar. Es por esto que las cepas de edad considerable son muy resistentes a la sequía, pues sus raíces se hallan profundamente introducidas en las capas inferiores del terreno, donde existen reservas hídricas suficientes.Las cepas de los diferentes pagos son de una vejez media. Algunas muy viejas, otras más jóvenes, pero las elegidas son todas de la variedad Moscatel de Alejandría, también llamada Moscatel de Málaga, de grano más grande que su pariente de grano menudo. Los aromas varietales de la variedad cultivada en la Axarquía malagueña incluyen, cuando se elabora como vino naturalmente dulce pálido los aromas frutales de melocotón, piel de naranja, aromas florales de rosas y el almizcle, frente el perfil más cítrico y menos exótico de la Moscatel de grano menudo.EnologíaLlega el momento de la vendimia. Tradicionalmente la uva se recolecta cuando está madura, no sobremadura, para pasar a ser asoleada un tiempo que depende de la cosecha, de la orientación y forma de las paseras y de la climatología. Se consigue así una mayor concentración de sustancias, entre ellas un mayor potencial de azúcar, pero también una mayor concentración del resto de componentes de la uva debido a la deshidratación. La diferencia con la sobremaduración en la cepa reside principalmente en que la uva, una vez recogida no continúa sus procesos de maduración como ocurriría en la planta, disminuyendo probablemente la acidez y realizándose otras transformaciones que podría afectar al equilibrio y la calidad del vino. Sin embargo, están introduciéndose nuevas prácticas que tras un sobremadurado y asoleo en la propia cepa, consiguen resultados para nada desequilibrados. En la parte dedicada a las catas de este reportaje hablaremos de ellos.A continuación se realiza una primera prensa, que es la única para los vinos de calidad como Jarel, MR, Ariyanas, Molino Real o los vinos de Joge Ordóñez. Actualmente se vienen elaborando dos tipos de vino. Uno más primario y que se embotella antes, cuya fermentación se realiza en depósitos de acero inoxidable hasta que la fermentación se detiene por métodos de frío. No reciben crianza alguna antes de ser embotellados. El otro tipo, al que pertenecen por ejemplo Molino Real o Nº3 Old Vines de Ordóñez, tiene un notable contacto con barricas de roble, ya sea en la fermentación, en la crianza o en ambas.Las condiciones climáticas del viñedo axárquico junto a las características geológicas y ampelográficas, así como el proceso de asoleo de la uva han permitido seguir la tradición, según nos cuenta Pepe Ávila, de no encabezar los vinos, consiguiendo de forma natural una fermentación parcial de los azúcares de entre doce y quince grados alcohólicos. Sin embargo, hasta que las técnicas de aplicación de frío no han sido más accesibles, este era un proceso menos sencillo de culminar, teniendo que depender en muchos casos de arquitecturas de bodega especialmente diseñadas para amortiguar los excesos de temperatura y de mecanismos más rudimentarios para enfriar los depósitos de fermentación. Lo que está claro es que no podrían conseguirse año tras año los trece grados que reza una etiqueta de forma habitual. Y luego existe el riesgo de una refermentación en botella, riesgo que en realidad aún existe, pero que gracias a las técnicas de estabilización por frío se ha visto enormemente reducido. Son todos éstos, problemas que el encabezado alcohólico de los vinos hasta los quince o diecisiete grados soluciona de manera segura, aunque el perfil aromático, no tanto por el alcohol añadido, sino por la ausencia o menor presencia de fermentación, sería marcadamente diferente. Es éste un hecho que puede ser fácilmente comprobado mediante la cata comparativa de dos moscateles malagueños cuyas uvas procedan de los viñedos axárquicos en ambos casos pero que uno sea vino dulce natural y el otro vino naturalmente dulce.La segunda parte de este reportaje estará dedicada a cuatro bodegas y cuatro VND de la Axarquía.

Orígen información: En busca del vino perdido

miércoles, 5 de septiembre de 2007

The ‘Terroir’ man of Spanish wines

The ‘Terroir’ man of Spanish wines

By Sip Sherwin LaoTelmo Rodriguez: The “Terroir” man of Spanish wines looks like a movie star, he loves to surf, he is very outspoken, he speaks fluent English and French aside from his local Spanish and Basque tongue, and is considered rebellious by the higher wine authorities in Spain for his dissenting views on select Denominacion Origen (DO) laws, but despite all these, there is no denying that he is a well-respected winemaker that only makes good quality wines.
Rodriguez started very young (in the early ’80s), helping out in their family’s bodega at Remelluri in the La Rioja region. After gaining several years of experience working hands-on in the family vineyards, Telmo made the winery’s first single vineyard wine (or called vinos de pago in Spain)—where grapes are sourced from just one specific vineyard. This was a radical move, because it is not only costly, but at that time, the trend in Rioja was blending and mixing grapes from different vineyards to mass produce. Remelluri wines would eventually transform into one of the more important wine brands in Rioja and across Spain from the late ’80s onwards.
Despite early success in making good wines in Rioja for Remelluri, he opted to re-educate himself in wines by going to Bordeaux to work there and learn from best French vignerons. The smaller regional denominations and micro-climates of a more clear-cut French Appellation Origen Controlee (or AOC—equivalent to the Spanish DO) system were extremely appealing to him. Terroir, which has no exact equivalent in English, is a French term that means weather, soil, altitude, and the micro-climates —all rolled into one, that influence vineyards from a specific demarcated area. This search for true terroir will eventually manifest itself in his own wines from different Spanish regions years later.
By 1994, Rodriguez would team up with friend and fellow winemaker Pablo Eguzkiza to create their own wine company called Compañía de Vinos de Telmo Rodríguez. After just over a decade, he has already become a constant headliner in Spanish wine news. His name is often cited together with the likes of Alvaro Palacios and Peter Sisseck (of the Pingus fame) as amongst the new breed of Spanish wine visionaries that created the renaissance of premium Spanish wines. His wines now carry seven DO regions, from the popular Rioja, Ribera del Duero, Toro, Rueda, Valdeorras, Cigales, to Malaga. Ninety percent of all production goes to export. He is now truly an international name to reckon with in the world of wine.
I was very fortunate to have gotten an interview with Rodriguez during my trip to attend the Madrid Fusion Gastronomy Summit earlier this year.
What was the reason you left your family bodega, Remelluri to start your own winery?
I was looking for new challenges, and my experience not only in working with French wineries, but also traveling around wine regions, have made me believe that I can contribute more to Spanish wines. Our goal with Compañía de Vinos de Telmo Rodríguez is to look for vineyards out there that had once produced good wines in their hay days, but were now hardly known. We want to be the one to re-vindicate these properties and bring old fashion good terroir wines back into being.
What is therefore your philosophy on winemaking?
Our philosophy is always to find the real terroir of a region. Wines have to get its character from the vineyards. We want to go deep into the heritage, the legacy, the old-fashion wines that made the specific region unique, from the right vineyard location, the soil structure, the climate, the altitude, and the whole package. Sometimes these locations are undiscovered, and I search hard for it. Before I started my Rioja project, I had to visit the area over 40 times before finding the right vineyard location. Same applies to my Valdeorras DO property, where I searched and found very good Godella grapes for my Gaba brand wine.
Being a firm believer in Spanish grapes, do you see yourself doing Cabernet Sauvignon or Merlot grapes (French varietals) in the near future?
No, while I love French wines and have been greatly influenced by their wines, I still believe in the local Spanish grapes. I respect tradition and want to get the best from my own country. I’m not even looking at the Penedes DO region now.
Why don’t you label your wines Crianza, Reserva, or Gran Reserva, when in fact your wines follow the required DO requirements on oak aging classification? Is that the rebel in you?
I do not believe that these titles guarantee anything, except for the oak-aging period. It doesn’t guarantee quality, and oak aging doesn’t guarantee that a wine will be good. It’s purely marketing, and I do not believe in that. My wines come in different quality levels, and use different oak-aging periods. These wines are given different names—and priced in different tiers. That is my quality tier, not with Crianza, Reserva and Gran Reserva terms that every DO uses indiscriminately. For my Rioja for example, I use LZ for a regular tier, the Lanzaga for my Crianza-equivalent tier, and Altos Lanzaga for my Reserva-equivalent tier. I am against the DO Regulatory Council’s way of promoting these oak aging classification.
Whats next for for you?
I want to expand into more Spanish DOs. At present, I have seven, but I am scouting around for more. As in our philosophy, we only want vineyards with unique wines to offer that are true to its terroir. This is how I see expansion, rather than over-producing my wines just to meet demands, and therefore lose the quality edge. Also, I want to improve my logistics, and we are in the process of building a brand new central warehouse to carry inventories of all our different wines from different regions. At present, our wines have to come from different cellar points, and that is very costly and inefficient for our customers. And finally, I want to further expand my wines exposure internationally. We are in most of Europe, the United States, China, Hong Kong, Japan, and the Philippines, but I’m looking at Singapore, Korea, and others too. I want to sell more to the international market where I can be a good representation of quality Spanish wines.
With this strong philosophy backed by incredible wines, Telmo Rodriguez will certainly be a regular fixture in the wine world. So whether he is a rebel or not amongst his colleagues in the local wine industry, he remains a pride for Spanish wines in general as his wines get to be enjoyed all over the world!
Author’s note: DOs, or short for Denominacion de Origen, are demarcated wine-growing regions in Spain that are under the auspices of the Ministry of Agriculture, and independently managed by a Regulatory Council that is composed of representatives from member-bodegas (or winery). The Regulatory Council passes and implements the laws governing wine-making practices of the DO, including the allowed varietals, the oak-aging laws, the yield per hectare, among others. The DO also polices its own ranks to ensure that quality standards are upheld by all member-bodegas.

Origin: Manila Standard Today