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jueves, 13 de octubre de 2016

Vendimia con drones, el uso de tecnologías de precisión en Matarromera


Vendimia con drones, el uso de tecnologías de precisión en Matarromera

El uso de los drones en el viñedo se extiende, en el caso de Grupo Matarromera se prepara la vendimia con drones con el objetivo de favorecer una agricultura de precisión, que permite un manejo del cultivo más respetuoso reduciendo biosanitarios, herbicidas, plaguicidas y agua lo que conlleva un importante beneficio medioambiental. Actualmente la firma gestionan más eficazmente sus cultivos a través de diferentes tecnologías como sensores inalámbricos, imágenes satélites o drones.

Tecnovino vendimia con drones Grupo Matarromera 1


Grupo Matarromera prepara su vendimia con drones este año. Emplea así tecnologías de precisión, en este caso aviones no tripulados (drones) sobrevuelan sus parcelas de viñedos y olivos con el fin de obtener datos sobre la evolución de la vegetación según el estado fenológico.


La empresa vitivinícola viene desarrollando durante los últimos años un sistema integrado de gestión de cultivos empleando diferentes técnicas y tecnologías de precisión novedosas como sensores inalámbricos, imágenes satélites o drones. Se adentra así en la Industria 4.0, aplicando al viñedo y al olivar la cuarta revolución industrial digitalizando y coordinando los diferentes procesos productivos. Esto permite a la empresa cruzar gran cantidad de datos, consiguiendo informaciones hasta ahora inaccesibles, imprescindibles para la previsión y toma de decisiones que determinará la mejora constante de la calidad de sus productos.

Vendimia selectiva según el estado del viñedo

Gracias a esta técnica el equipo de enólogos recibe una información relevante para evaluar la calidad y situación de cada parcela y así poder realizar una vendimia selectiva por zonas. La agricultura de precisión permite un manejo del cultivo más respetuoso reduciendo biosanitarios, herbicidas, plaguicidas y agua lo que conlleva un importante beneficio medioambiental.


Matarromera realiza este estudio con la joven empresa vallisoletana Smart Rural y aporta una mejora en la eficiencia y rendimiento ya que supone una mayor precisión en cuanto a tiempos y distancia con respecto a tecnologías utilizadas anteriormente siendo posible la toma de imágenes en un día concreto en un lugar exacto determinado y con una gran definición (15 cm/pixel-20 cm/pixel para cámara multiespectral). Además, Matarromera es la primera empresa en utilizar LoRa en viñedo y olivo, un sistema de conectividad inalámbrica de bajo consumo que responde a las especificaciones que requiere el Internet de las cosas, tales como comunicación bi-direccional, movilidad y geolocalización.


La combinación tecnológica de drones e imagen infrarroja y multiespectral permite analizar el vigor de la viña y obtener un mapa de vigor del viñedo determinando el estado sanitario de las horas, la actividad clorofílica, su contenido en antocianos o su estrés hídrico. Esto aporta indicadores precisos sobre la madurez y la calidad de las uvas para decidir el momento óptimo de vendimia así como el estado de los suelos, el momento para la poda, la necesidad de abonos y fitosanitarios, la detección de plagas o posibles daños en la parcela… Además, los mapas de productividad permiten la mejor y más rápida toma de decisiones, optimizar la cantidad y calidad de las cosechas, planificar campañas de recolección y la puesta en marcha de estrategias para automatizar gestión de viñedos.
Tecnovino vendimia con drones Grupo Matarromera 2

Tecnologías para lograr una gestión más eficiente de los cultivos

Grupo Matarromera desarrolla cada año nuevas herramientas de análisis para evaluar los efectos directos que tienen las prácticas agronómicas que llevan a cabo en el viñedo. Estas tecnologías suponen un considerable ahorro de costes en aspectos como los fitosanitarios o fertilizantes así como tomar decisiones rápidas determinantes en cultivos tan variables, delicados y especiales como este, lo que permite una optimización de la gestión de los cultivos.


El Grupo presidido por Carlos Moro indica que logra, de esta forma, “gestionar más eficientemente” sus cultivos, “mejorar la calidad de la materia prima y, por ende, la calidad final” de sus productos “logrando vinos y aceites de alta gama, más ecológicos y con más capacidad antioxidante ofreciendo al consumidor productos más saludables, con un valor añadido y diferenciador que hace que sean más competitivos en un mercado cada vez más exigente”.

Los inicios: imágenes satélite con el proyecto Agroeco

Grupo Matarromera monitorizó por primera vez cultivos de vid y olivar a través de la teledetección vía satélite el pasado año a raíz del proyecto Agroeco, un proyecto pionero en agricultura de precisión enfocado a vid y olivar, que permitió llevar a cabo un seguimiento de la aplicación de insumos y bioestimulantes a través de tecnologías de georeferenciación como imágenes satélites de las parcelas donde se llevaron a cabo los ensayos.


En el proyecto Agroeco de I+D en Cooperación Nacional, subvencionado por CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial), participaron las empresas ABRO (perteneciente a Grupo Matarromera), AB Azucarera Iberia y Cotesa.


Esto permitió a la empresa vitivinícola desarrollar un sistema integrado de gestión de cultivos de vid y olivar empleando técnicas de viticultura de precisión. A raíz de este proyecto la empresa vitivinícola comenzó a aplicar estas tecnologías para controlar cómo evolucionan sus cultivos a lo largo del año y detectar y paliar con rapidez toda posible deficiencia de riego o desarrollo de la planta.


Las imágenes satélites permitieron extraer datos relevantes sobre parámetros agronómicos que determinaban la calidad de las plantas y del fruto (uva y aceituna), que fundamentalmente son los índices de vegetación calculados por la cantidad, calidad y desarrollo de la vegetación, el índice de área foliar o la simulación del dosel vegetal que marca presencia de clorofila.


Origen información: Tecnovino

lunes, 15 de abril de 2013

Matarromera, la bodega ilustrada

Matarromera, la bodega ilustrada

La empresa presidida por Carlos Moro va más allá del vino y se lanza a la I+D+I

Vidal Maté 7 ABR 2013

 

Una imagen de las bodegas Matarromera, en Valbuena de Duero (Valladolid).

En el sector del vino, la consolidación de una bodega o una marca en el segmento alto suele ser cuestión de hacer bien las cosas durante muchas décadas, en líneas generales. Ahí están los casos de bodegas centenarias. Sin embargo, en los últimos tiempos hay numerosas excepciones de bodegas que en dos o tres décadas se han ganado un puesto en ese grupo de firmas de prestigio. Uno de estos casos es el del grupo Matarromera, impulsado y constituido por Carlos Moro en 1988 a partir de una empresa familiar con sede en Valbuena de Duero (Valladolid), que hoy es una empresa compuesta por siete bodegas, a las que se ha sumado una destilería, una planta de deconstrucción molecular y otra de cosmética sobre una superficie de 512 hectáreas de viñedos propios, 82 hectáreas de olivares y más de 300 hectáreas dedicadas a otras actividades agrícolas.
El grupo Matarromera, que facturó 18,6 millones de euros en 2012, es fundamentalmente una empresa dedicada a la elaboración de vinos. Vende cuatro millones de botellas (por 16 millones de euros) de las marcas Matarromera, Emina, Valdelosfrailes, Cyan y Emina Medina, ubicadas, respectivamente, en las denominaciones de origen de Ribera de Duero, Rueda, Toro y Cigales. Pero Matarromera es además un grupo marcado sobre todo por la personalidad y la imagen que ha imprimido su fundador, en una decidida apuesta por la innovación y la investigación.
La I+D+i ha sido una constante en las preocupaciones de Carlos Moro, con unas inversiones constantes desde 2005 de un mínimo anual de 1,5 millones de euros, hasta una media en los últimos ejercicios de entre 4 y 4,5 millones de euros, sobre unas ventas en ese periodo de entre 12 y 18 millones de euros. Sorprende que las inversiones hayan alcanzado esos niveles, si también se suman a ellas las inversiones en la construcción de nuevas bodegas. Carlos Moro lo aclara señalando que todos los beneficios se reinvierten en la empresa. Y añade otra razón: como antiguo funcionario de los ministerios de Agricultura y de Economía, el bodeguero está al día de todas las ayudas públicas existentes destinadas a apoyar los trabajos de investigación, desde Bruselas hasta la Junta de Castilla y León, lo que le ha permitido desarrollar sus trabajos con elevadas subvenciones oficiales.
Junto al negocio del vino, hay otro Matarromera en el grupo que trabaja en proyectos de investigación y desarrollo e innovación, agrupados en una docena de líneas y que han dado lugar a la constitución de otras empresas filiales, como Esdor Cosméticos, Abro Biotec en investigación biomédica, Sinalcohol y Valdebaniego en energías renovables.
Los proyectos de investigación afectan a los procesos de trazabilidad alimentaria y comercial, a la extracción de polifenoles y otras moléculas para la producción de ingredientes naturales, a la mejora de los procesos desde la recepción de uva hasta el embotellado, el diseño de vinos sin alcohol y la deconstrucción molecular, investigación sobre los efectos beneficiosos del vino, tecnologías de comunicación, complementos alimenticios, actividad agrícola sostenible, desarrollo de cosméticos funcionales de alta gama, aplicación de moléculas orgánicas a la mejora de la salud humana, ensayos sobre variedades de vides y olivos o la mejora de la calidad del aceite en climas extremos.
Con el desarrollo de los proyectos de investigación, el grupo bodeguero dispone de una patente de un catador electrónico, otra sobre el alcohol desalcoholizado, una más para la aplicación de polifenoles líquidos y sólidos a productos de panificación y repostería, patente para la obtención del producto lácteo al aroma de vino, la obtención de ingredientes incorporados a diferentes productos de la gama Esdor o para la obtención del extracto polifenólico de la uva.
La facturación de las actividades diferentes al vino sumó poco más de dos millones de euros en el último ejercicio. Pero para Carlos Moro es una vía de trabajo, investigación y patentes de un valor que en la actualidad no se puede cuantificar.
Uno de los primeros y principales resultados de los trabajos de investigación del grupo Matarromera ha sido la extracción de polifenoles, un conjunto de moléculas orgánicas presentes en la piel, pulpa y pepitas de la uva que genera la vid para defenderse de todo tipo de agresiones de insectos y microorganismos externos, junto a otras moléculas orgánicas para la producción de ingredientes naturales y el desarrollo de cosméticos de alta gama.
Esdor Cosméticos es la empresa resultante de varios años de investigación y análisis que parte de la obtención de polifenoles de los hollejos de la uva variedad tempranillo utilizada en la elaboración de los vinos. De esos polifenoles se obtiene el extracto eminol, 100% natural, con una gran capacidad antioxidante y que constituye uno de los compuestos base para la elaboración de la línea de cosméticos, junto al aceite de mosqueta, extracto de caviar, aceite de jojoba y aceite de germen de trigo. Según los trabajos desarrollados por el grupo, se trata de un producto con 20 veces mayor capacidad antioxidante que las vitaminas C y E que retrasa el envejecimiento de la piel, mejora su elasticidad, tiene una función antiarrugas y mejora la circulación.
Esdor comercializa en farmacias y parafarmacias siete tipos de productos de cosmética en el mercado nacional. Pretende llegar a las 23 referencias durante este año. En el exterior, la empresa comercializa sus productos en China, Estados Unidos, Filipinas, Bélgica, y ha constituido una empresa en México junto con un socio local que aportó el 75% de los recursos.
Matarromera se considera una empresa comprometida con la defensa del medio ambiente y con la sostenibilidad del planeta, algo que se traduce en la generación de energías renovables, edificaciones sostenibles o cálculo de la huella de carbono de sus producciones. El grupo investiga en la zona la producción de olivar ecológico con las variedades picual y arbequina.
Entre otras líneas, Matarromera trabaja conjuntamente con Azucarera para realizar ensayos agronómicos en las tierras de viñedo y olivar a base de coproductos obtenidos en la producción de azúcar.

Orígen información: El País

lunes, 1 de agosto de 2011

El Grupo Matarromera inaugura la planta más grande del mundo para la producción de caldos sin alcohol

El Grupo Matarromera inaugura la planta más grande del mundo para la producción de caldos sin alcohol


MARÍA GAJATE / VALLADOLID

Día 13/07/2011 ICAL

Mujeres embarazadas, la tercera edad, deportistas de élite, individuos comprometidos con la salud, dietas o consumos responsables o delimitados por sus creencias y, en definitiva, personas que requieren sustitutivos del alcohol son los colectivos a los que el Grupo Matarromera da respuesta con su último proyecto tecnológico, la mayor planta del mundo de Deconstrucción Molecular que permite el diseño de vinos de hasta 0,0 grados.

El vino y su deconstrucción molecular permite «enormes posibilidades, como ya demostraron los fabricantes de cerveza años atrás, pero con el añadido de que este producto tiene una mayor dificultad bioquímica y su consumo moderado está considerado como saludable para el organismo», aún más sin alcohol y sin calorías. Es el caso de los productos del Grupo Matarromera «EminaSin» (de menos de un grado de alcohol) y «EminaZero» (o,o%), que mantienen todas las propiedades beneficiosas —acción antiinflamatoria, poder antioxidante y efectos anticancerígenos— con un nivel mínimo de conservantes alimentarios, según destacó ayer el presidente de la compañía, Carlos Moro, en la inauguración de la planta ubicada en Valbuena del Duero (Valladolid), a la que asistieron la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia; el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y de las Cortes, Josefa García Cirac; y los consejeros de Economía y Empleo y Agricultura y Ganadería, Tomás Villanueva y Silvia Clemente, entre otras personalidades.

«EminaZero», en sus variedades rosado, blanco y tinto, fue la primera bebida «0,0» del mercado internacional elaborada a base de vino. Ahora se ha atrevido a comercializar el primer espumoso sin alcohol. El resultado es fruto de un complejo proceso de reconstitución del caldo desaromatizado y desalcoholizado, en el que el Grupo Matarromera ha desarrollado «largas, costosas e intensas investigaciones» durante seis años. En la jornada de ayer este recorrido concluyó con la inauguración de la Planta de Deconstrucción Molecular, que abrió sus puertas creando una «nueva categoría de producto» y generando un proyecto «pionero a nivel europeo», apuntó Carlos Moro. El proceso de producción de esta planta consta de tres complejas fases a partir del vino natural. La primera de ellas consiste en la desaromatización, y en la misma los compuestos aromáticos más volátiles se separan del caldo obteniéndose aromas sin alcohol. A continuación, se divide de nuevo en dos fracciones, que son etanol de aproximadamente sesenta grados y vino desalcoholizado. Finalmente, la reconstitución organoléptica incorpora aromas sin alcohol y aditivos alimentarios de segunda generación.

Mercados internacionales

La nueva planta, que será la primera del mundo en desalcoholizar un vino natural hasta los 0,0 grados, permitirá la producción de nueve millones de litros de «EminaSin» y «EminaZero», que se distribuirán en mercados internacionales, como Oriente Medio, Asia Central, Estados Unidos o China. El fin de la compañía es que en el año 2015 se exporten ya a ochenta países y su volumen de ventas se vea incrementado un cuarenta por ciento, hasta los 47,8 millones de euros.
Este trabajo de investigación, que se inició en el año 2006, ha abarcado diferentes proyectos de I+D+i en los que han participado administraciones europeas, nacionales y autonómicas. En total, la inversión del proyecto ha ascendido a los siete millones de euros.La Planta de Deconstrucción Molecular permite además la investigación en la deconstrucción de la uva y en la aplicación de su contenido polifenólico a otras matrices alimentarias y no alimentarias. Con ello, se permitiría crear nuevos productos de consumo enriquecidos en los campos cosmético, farmacológico y agroalimentario.

Origen información: ABC

lunes, 2 de mayo de 2011

Un vino (sin alcohol), por favor

Un vino (sin alcohol), por favor

Matarromera apuesta por este tipo de caldos para crecer en los países islámicos

VIDAL MATÉ 01/05/2011
Hay grandes y pequeñas bodegas con vinos de calidad reacias a que sus caldos sean calificados en las diferentes ferias o concursos. Otras, como Matarromera, no hacen asco a ese tipo de valoraciones, y prueba de ello es que han logrado diferentes premios en los últimos tiempos entre los que destaca el conseguido en 1995 en Turquía como el mejor vino del mundo.

Polifenoles para estar guapos

El grupo contempla pasar de 14 a 48 millones de ventas en cinco años

Desde entonces, la bodega no ha vivido de las rentas y ha seguido fiel a su política de elaboración de caldos en el segmento de calidad y precio medio-alto. La elaboración de vinos tranquilos con denominación de origen no ha impedido que el grupo haya apostado también por los vinos sin alcohol (técnicamente, bebida desalcoholizada a base de vino) y que, además, haya basado en los mismos sus planes de expansión en el exterior hasta 2015 para triplicar la facturación total de la bodega en ese periodo.
Según las previsiones del presidente del grupo, Carlos Moro, el plan de expansión contempla pasar de unas ventas totales de 13,8 millones de euros en 2010 a 47,8 millones de euros en 2015. En este crecimiento desempeñará un papel importante la apertura de sendas empresas de distribución en China, donde se pasaría de una facturación de 1,7 a 6,1 millones de euros, y en Estados Unidos, donde se aumentaría de 2,5 a 7,3 millones de euros. Sin embargo, dentro del medio centenar de países donde se realizan las exportaciones, la apuesta más importante del grupo se concreta en el crecimiento en los países islámicos. Matarromera ya ha iniciado el desembarco en Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Omán, Bahrein, Catar, Kuwait, Egipto, Siria, Líbano y Pakistán. La entrada en estos países se llevará a cabo a través del un acuerdo firmado recientemente con el grupo
MED, una de las mayores empresas en el sector de la distribución en esa zona, con un potencial de 1.500 millones de consumidores.
Según las previsiones de la bodega, las ventas en esos países de Oriente Medio y de Asia Central pasarían de los actuales 600.000 euros a 1,8 millones en 2012, para llegar a los 3,5 millones en 2015, lo que supone unas ventas totales en los próximos cinco años de 11 millones de euros. Matarramera negocia actualmente otros acuerdos para la entrada en otros países de la zona como Turquía e Irán. Un tercer mercado es India. El producto elegido para la entrada en esos mercados es el EminaZero libre de alcohol, con cero calorías. Con la apuesta por ese producto se espera que las ventas del mismo en el exterior pasen de dos millones de euros en 2011 a ocho millones en 2015, y que supongan el 16% del total de la facturación del grupo.
Matarromera no es la primera bodega que elabora en España vino sin alcohol o de muy baja graduación. En los últimos años se colocaron en el mercado otras marcas, iniciativas que se abandonaron o que se mantienen solo como una oferta secundaria en las ventas de otras bodegas. En el caso de Matarromera, la apuesta por el vino sin alcohol encaja, además, en su política de diversificación y en su filosofía de renovación e investigación a partir de todos los productos y derivados de las actividades agrícolas del grupo, y sobre todo del vino.

La obtención de este producto sin alcohol es el resultado de un trabajo desarrollado en colaboración con el Instituto Tecnológico Agrario y la Estación Enológica de Castilla y León que se inició en 2004 y en el que se han invertido unos siete millones de euros. A partir de esos trabajos se ha construido una planta industrial, según su presidente y accionista mayoritario, Carlos Moro, única en el mundo, con una inversión de otros cinco millones de euros, donde se desarrolla el proceso de transformación.
Para la obtención de esos vinos se parte de la producción de una uva de baja graduación, variedad verdejo para el blanco de Rueda y tempranillo para los tintos. Por un proceso de decantación molecular se lleva a cabo una desalcoholización del vino, separando el alcohol y el 80% de los aromas. Posteriormente, se lleva a cabo la reconstrucción organoléptica del mismo con la incorporación de los aromas para lograr que ese producto ofrezca unas sensaciones al paladar y al olfato similares a las que proporciona el vino.
En la actualidad, la bodega comercializa este producto sin alcohol bajo las marcas EminaSin y EminaZero, unas 200.000 botellas, de los 3,5 millones de botellas que vende el grupo. El objetivo para los próximos cinco años es llegar a los cuatro millones de botellas. La producción se concreta en vinos blancos, rosados y tintos jóvenes, aunque en tintos hay una oferta de un vino sin tras 12 meses en barrica. -

Polifenoles para estar guapos

Con una facturación de solo 14 millones de euros en un total de siete bodegas y ventas totales de 3,5 millones de botellas, el grupo Matarromera no es uno de los grandes grupos en volumen, pero sí una de las bodegas punteras en innovación y diversificación. Desde su constitución en 1988, el desarrollo del grupo se ha asentado sobre tres ejes: constitución de bodegas de tamaño pequeño o mediano donde no prima el volumen; investigación y diversificación en actividades complementarias.

La expansión en el vino se ha hecho sobre una superficie propia de 415 hectáreas de viñedo, de las que 62 se destinan a la producción ecológica. Sobre los cimientos de Matarromera, al grupo se han añadido en estos años la bodega Rento y Emina, en Duero; Valdelosfrailes, en Cigales; Emina, en Rueda, y Cyan, en Toro. Junto a las bodegas, funciona en el grupo Destilerías del Duero.
La apuesta de la investigación de la empresa se ha concretado en estos años en el destino a la misma, según su presidente, de entre 3, y 3,5 millones de euros, el 30% de la facturación, y a partir de la máxima utilización de los productos derivados del vino. En estos trabajos de investigación y diversificación se halla la división de cosmética bajo la empresa Esdor. A partir de los orujos resultantes de la uva de variedad tempranillo, tras la obtención de los aguardientes, y un proceso de investigación de cuatro años, el grupo ha logrado utilizar los polifenoles resultantes como un producto antioxidante, el EminolR, utilizado tanto para la obtención de cremas para el cuidado de la piel como para mejorar la conservación de los productos en industrias del dulce y la panadería. En esa estrategia de diversificación, el grupo tiene una pequeña producción de aceite de oliva procedente de la variedad picual sobre una superficie de 80 hectáreas de olivar ecológico.
Matarromera es la primera bodega que ha obtenido la certificación Aenor sobre la huella de carbono o el conjunto de gases de efecto invernadero que se emite para la producción de un litro de vino en todo el proceso desde el campo a la mesa. En el caso de este grupo, esa huella va desde 0,829 kilos de ese tipo de gases para una botella de verdejo, hasta 1,4 kilos para un reserva tinto. Por el contrario, la política del grupo para el desarrollo de energías renovables, basándose en la biomasa de las viñas y las placas fotovoltaicas, supone evitar la emisión de 400 toneladas de CO2.
Junto a Carlos Moro, accionista mayoritario, en la empresa participan otros miembros de la familia, y fuera de ella, el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. -

Origen información: El País

miércoles, 1 de octubre de 2008

El grupo Matarromera elabora al año 150.000 botellas en su bodega Cyan


El grupo Matarromera elabora al año 150.000 botellas en su bodega Cyan

Los expertos apuestan por el «lento desarrollo» de la tinta de Toro

El enólogo Javier Suárez extrayendo vino de una de las 650 barricas con que cuenta la bodega, situada en el pago la Calera. Foto M. B.
M. B. El grupo bodeguero Matarromera, con presencia en cuatro D.O. de la región, presentó ayer tarde los tres caldos que elabora en su bodega de Toro, Cyan, situada en un bello paraje del municipio de Valdefinjas, donde cuenta con 100 hectáreas de terreno, 40 de ellas de viñedo -12 en producción- y el resto de olivar, pino y monte bajo con plantas aromáticas «que dan un carácter mentolado» a sus caldos, como explicó el enólogo Jaime Suárez.La industria fue construida en el año 2000 y adquirida hace año y medio por el grupo bodeguero, que ha mejora sus instalaciones, dotándolas de «tecnología puntera, con temperatura controlada automáticamente y depósitos que cuentan con sistemas de micro oxigenación individual». Así, dijo, Suárez, «se ha buscado obtener las máximas ventajas de la tecnología para aunarlas al saber del grupo bodeguero», una combinación con la que domar a la tinta de Toro, ya que, a juicio del enólogo, esta variedad «necesita de un saber elaborar muy técnico debido a su potente graduación alcohólica, con el fin de garantizar un buen fin a las fermentaciones». La filosofía de Matarromera, de la que queda constancia en la nave donde reposan las botellas, es la de «creer en el desarrollo de la uva a muy largo plazo». Por ello sacan el vino al mercado «cuando está listo para consumir; nosotros lo aguantamos en bodega el tiempo necesario, sin prisas, porque mejores condiciones que las que tenemos aquí no las van a tener en otro sitio». La bodega, sencilla y muy coqueta, cuenta con una sala de barricas que alberga 650 recipientes, de los que el 70% son roble francés destinado a dar «redondez y elegancia» a sus caldos, y el resto roble americano para arreciar a los más jóvenes. En ella conviven también las barricas nuevas y usadas, según lo requiera el vino. La firma ha depositado su santo y seña en el "Cyan Pago de la Calera", al que da nombre el paraje donde se asienta la bodega. Un vino «elaborado con una selección de las mejores viñas y las mejores barricas» del que salen unas 5.000 de las 150.000 botellas que producen anualmente. El 70% de ellas están dedicas al «vino base», el "Cyan con 12 meses de barrica" y el resto se lo lleva el "Cyan Prestigio", con entre 16 y 18 meses de crianza en barricas nuevas.
Origen información: La Opinión de Zamora

martes, 5 de agosto de 2008

Matarromera, vinos que destilan innovación

Matarromera, vinos que destilan innovación

El grupo Matarromera centra su apuesta en la innovación. En 2007 facturó 13 millones de euros, de los que destinó el 30,7% a este capítulo

Javier Carazo (05-08-2008)
Investigación, desarrollo, diversificación, trazabilidad y sostenibilidad medioambiental son los conceptos que definen al grupo Matarromera. Fundado en el año 1988 por su actual presidente, Carlos Moro, en el corazón de la ribera del Duero, el grupo ha dado el salto a otras denominaciones de origen para estar presente en el mayor número posible de mercados. Así, cuenta también con bodegas en las de Cigales, Toro y Rueda. Y el fruto son vinos como Emina, Matarromera, Rento, Cyan o Valdelosfrailes.
La empresa exporta el 40% de su producción a zonas como la Unión Europea, Norteamérica o Asia. En total, vende a 52 países, aunque, de cara al futuro, la intención es ampliar la red de exportación a 70 naciones. Eso se nota en la facturación. Según Moro, el año pasado alcanzó por este concepto la cifra de 13 millones de euros. 'Y de esta cantidad, cuatro millones, es decir, el 30,7%, se destinó a la inversión en I+D. Es un gran esfuerzo que engloba no sólo los aspectos propios del vino, sino otros elementos derivados'.
Ésta es otra de las notas que distingue a la compañía. Por ejemplo, la investigación que está llevando a cabo actualmente sobre los polifenoles, unas sustancias presentes en la piel de la uva con gran capacidad antioxidante, están conduciendo al grupo hacia nuevas líneas de negocio totalmente alejadas a la cultura del vino, como es el campo de los cosméticos.
Esta apuesta innovadora, junto con el respeto medioambiental, está presente en las nuevas instalaciones que la bodega Emina tiene en Valladolid. Esta bodega ha sido diseñada de tal forma que la luz natural inunda todas las salas, menos donde están las barricas y donde se almacena el vino terminado. Dispone de placas solares en el exterior, de caldera de biomasa y de una estación depuradora de agua residual. 'De tal forma que en Emina se produce más energía de la que se consume', añade Moro.Capacidad de Emina
La sala de barricas acoge a unas 4.000, hechas de roble francés y americano, además de un pequeño porcentaje de roble español. Las cubas tienen una vida media de tres años y, una vez finalizada su función, se conducen a la caldera de biomasa para calentar el agua de las bodegas. Las barricas disponen de una capacidad de 200 litros, aunque la bodega tiene unas pocas cubas de mayor capacidad, de unos 400 litros para elaborar vino de autor.
La trazabilidad de todo el producto es, de nuevo, una marca distintiva de la bodega, ya que aparece registrada, mediante un código de barras, información de todo el proceso que conduce a la elaboración del vino, como dónde se ha vendimiado, cuándo se ha recogido, a qué hora ha llegado la uva a la bodega, cuándo pasó a depósito, etc. Por último, aparte de los cosméticos, el grupo ha diversificado su negocio con nuevos productos, entre ellos vinos dulces, brandies, aguardientes de baja graduación y el último hallazgo: aceite de oliva, pero con aceituna vallisoletana procedente de Rueda."Estamos en un momento crítico de competitividad"
El director de I+D+i del grupo Matarromera, Alberto Guadarrama, subraya que el momento actual se caracteriza por una gran competitividad. 'Tenemos que hacer frente a 700 marcas en el mercado, lo que nos obliga a conseguir productos innovadores, bien elaborados y que se diferencien de la competencia'. Ésa es la razón de la política de diversificación que está realizando la empresa en su línea de productos. 'Todo ello para ser más competitivos en España y en los mercados exteriores'.
En la actualidad, el grupo cuenta con 31 iniciativas en marcha. 'Ahora queremos traspasar estas investigaciones al terreno de la aplicación comercial', dice Guadarrama. Algunos de estos proyectos han consistido, por ejemplo, en la investigación organoeléctrica para obtener aguardientes de baja graduación con éxito, que ya están en el mercado. 'Ahora mismo estamos trabajando en la aplicación del polifenol en el pan'. En total, el departamento de innovación del grupo está compuesto por seis personas, a las que se suman doce técnicos procedentes de las distintas bodegas de la compañía.
Las líneas de investigación abiertas actualmente son diez, entre ellas se encuentran las referentes a trazabilidad alimentaria, a mejora de los procesos, a la cualidad de los vinos, al aceite de oliva o a la red informática, a través de las que están conectadas todas las bodegas. Los proyectos de investigación suelen durar desde uno a tres años.