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martes, 28 de febrero de 2017

Aceite de palma .... “Las grasas de la dieta influyen en el cáncer”

“Las grasas de la dieta influyen en el cáncer”

Salvador Aznar-Benitah y Gloria Pascual son candidatos al premio Vanguardia de la Ciencia por avanzar en el conocimiento de los mecanismos que causan la metástasis


Aznar-Benitah y Pascual, en su laboratorio del Institut de Recerca Biomèdica de Barcelona (Ana Jiménez)


Josep Corbella, Barcelona 
 
 12/02/2017 08:37 | Actualizado a 13/02/2017 10:21 

Salvador Aznar-Benitah y Gloria Pascual han descubierto que la proteína CD36 es esencial para la aparición y el crecimiento de muchas metástasis, han desarrollado una estrategia para bloquearla y han demostrado que, por lo menos en ratones, el tipo de grasas de la dieta interviene en la progresión del cáncer. La investigación acaba de ser reconocida con el Premi Ciutat de Barcelona en la categoría de Ciencias de la Vida.


El doctor Aznar-Benitah, hace cinco años, fue nominado al premio Vanguardia de la Ciencia por un trabajo sobre el reloj interno de las células. ¿Qué le llevó a cambiar el reloj por las metástasis?


S.A.-B. Nuestro objetivo inicial no tenía nada que ver con las metástasis. Sabíamos, por trabajos de otros equipos, que en los tumores hay células madre. Queríamos comprender si estas células proliferan constantemente o bien si, como ocurre en tejidos sanos, oscilan entre un estado de actividad y uno de reposo.


G.P. Y, si encontrábamos estas células madre quiescentes, en reposo, queríamos averiguar qué influencia tienen en la progresión del cáncer.


¿Cómo lo investigaron?


S.A.-B. Nos propusimos desde el principio trabajar con muestras de pacientes. Es más complicado que hacerlo con otros tipos de células, pero los resultados son más valiosos. Nos pusimos en contacto con médicos del hospital Vall d’Hebron, que nos facilitaron tejidos de pacientes con cáncer oral.


G.P. Implantamos estas muestras en ratones, monitorizamos las células madre tumorales e hicimos un seguimiento muy detallado de la evolución del cáncer en cada ratón.


¿Encontraron las células madre quiescentes?


S.A.-B. Ahí estaban, efectivamente. Pero encontrar lo que buscábamos fue sólo el principio. Tuvimos dos momentos en este proyecto de esos que hacen que tu carrera científica valga la pena. Primero cuando vimos que estas células quiescentes expresan muchos genes que son importantes en las metástasis. Y que, si bloqueábamos estas células, podíamos impedir las metástasis.


¿Y el segundo?


S.A.-B. Cuando nos dimos cuenta que estas células se comportaban casi como células de grasa. Al principio nos desconcertó, no nos lo esperábamos en absoluto y no sabíamos cómo interpretarlo.


¿Ahora ya lo saben?


S.A.-B. Son células que necesitan una gran cantidad de energía para alimentar el cáncer. Se han especializado en captar grasas para obtener esta energía.


G.P. Uno de los momentos clave de la investigación fue cuando descubrimos que tienen una gran cantidad de receptores CD36 en su membrana.


¿Qué son los receptores CD36?


S.A.-B. Son una puerta de entrada de las grasas al interior de las células. En particular permiten la entrada de ácido palmítico, que es uno de los ácidos grasos más abundantes en la naturaleza y que es el componente principal del aceite de palma.


¿Qué les hace pensar que estos resultados son extrapolables a otros cánceres más allá del cáncer oral?


G.P. Podía ser un mecanismo específico de algunos tumores concretos, así que lo comprobamos. Lo miramos en muestras de pacientes con cánceres de mama, de ovario y con melanoma. En todos los casos encontramos las células madre quiescentes, los genes de metástasis activados y la abundancia de proteína CD36 en su membrana. Parece ser un mecanismo bastante general.


¿Se podría desactivar este mecanismo para impedir las metástasis?


S.A.-B. Es nuestra gran esperanza. Hemos iniciado una colaboración con una compañía de biotecnología para desarrollar anticuerpos contra la proteína CD36. Si todo va bien, esperamos tener los anticuerpos a punto después del verano y empezar a ensayarlos en ratones antes de un año.


Según sus resultados, ¿afectan de algún modo las grasas de la dieta al riesgo de metástasis?


G.P. Nuestros datos indican que las grasas de la dieta influyen en el cáncer. En ratones, en los casos en que ya se ha iniciado el cáncer, una dieta rica en ácido palmítico es perjudicial.


S.A.-B. En personas, es algo que estamos empezando a investigar en un estudio en colaboración con el hospital Vall d’Hebron, pero aún no tenemos conclusiones.


A la espera de las conclusiones, ¿cuál es la hipótesis?


S.A.-B. Que las grasas de la dieta influyen en el riesgo de tener un cáncer que evolucione hacia las metástasis. Mientras buscamos la respuesta, en mi familia hemos tomado la precaución de evitar un exceso de alimentos procesados elaborados con una gran cantidad de aceite de palma.


Biografía exprés
Salvador Aznar-Benitah
Salvador Aznar-Benitah (Montreal, Canadá, 1975) es investigador Icrea en el Institut de Recerca Biomèdica de Barcelona desde el 2013. Es licenciado en bioquímica por la Universidad McGill de Montreal. Inició su carrera científica en el Instituto de Investigaciones Biomédicas del CSIC en Madrid (1998-2002). Fue investigador postdoctoral en el Instituto de Investigación de Londres (2003-2006). Se incorporó al Centre de Regulació Genòmica (CRG) de Barcelona con un contrato Icrea (2007-2013). Ha recibido, entre otros, el Premio Banc Sabadell de biomedicina y el de la Fundación Beug de investigación en metástasis.



Biografía exprés
Gloria Pascual
Gloria Pascual (Valencia, 1977) es investigadora del Institut de Recerca Biomèdica de Barcelona (IRB) desde el 2013. Estudió la carrera de Bioquímica en la Universidad de Valencia, donde se licenció en el 2002. Después se incorporó al grupo de fisiopatología renal del hospital Vall d’Hebron en Barcelona para realizar la tesis doctoral. Llegó como investigadora postdoctoral al laboratorio de Salvador Aznar-Benitah en el Centre de Regulació Genòmica (CRG) en el 2009. Cuando Aznar-Benitah se trasladó del CRG al IRB en el 2013, Pascual también hizo el cambio como parte de su equipo.

Orígen información: La Vanguardia 

lunes, 27 de febrero de 2017

Aceite de palma Todo lo que hay que saber sobre el denostado aceite de palma

Aceite de palma Todo lo que hay que saber sobre el denostado aceite de palma
 
¿Por qué es tan malo? ¿Qué productos lo llevan? ¿Hay alternativas? El aceite de palma, presente en alimentos, productos de higiene y carburantes está en boca de todos por sus efectos nocivos sobre la salud y el medio ambiente.
Trabajadores del las plantaciones de palma en Indonesia. AFP
Trabajadores del las plantaciones de palma en Indonesia. AFP

Está en boca de todos. Literalmente. En las patatas fritas que picas en el aperitivo, en la pizza congelada del fin de semana, en la crema de cacao que untas en la tostada, los cereales del desayuno, la chocolatina de después de comer. También en tu champú y en el combustible bio con el que llenas el depósito del coche. El aceite de palma se ha convertido en uno de los productos más usados por la industria de la alimentación y la cosmética de los últimos años. Y en uno de los más odiados por ecologistas y nutricionistas, que llevan años advirtiendo de las nefastas consecuencias de este producto de origen tropical. Te resumimos a continuación algunas de las cuestiones clave que conviene conocer sobre el aceite de palma y sus alternativas.

¿Qué es?

Es un aceite obtenido a partir del fruto de la palma africana, (Elaeis guineensis), que se cultiva en países tropicales, principalmente en Indonesia y Malasia, (donde se concentra el 85% de la producción mundial), pero también en otros como Brasil, Colombia, Camboya, Tailandia, México, Papúa Nueva Guinea o zonas de África occidental.

¿Para qué se usa?

Se utiliza principalmente para tres consumos: como biocarburante, para cosméticos y para la alimentación; aunque es sin duda en estos dos últimos sectores donde está más presente. Según el Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible, el 61% del aceite de palma que se usó en Europa en 2012 se destinó a la industria alimentaria y cosmética.
Y no es fácil de esquivar, porque está en todas partes y en productos que todos consumimos a diario: se usa para cremas, chocolatinas, sopas, cereales, bollería industrial, pizzas congeladas, productos precocinados, gominolas, aperitivos y snacks envasados, velas, jabones, detergentes, productos de limpieza y un largo etcétera.

¿Por qué se utiliza tanto?

El aceite de palma se ha convertido en el aceite más usado del mundo, por encima del de soja o el de colza, principalmente debido a su bajo coste: en enero, la tonelada de aceite de palma se cotizaba en el mercado internacional a 726,49 dólares, mientras que el aceite de oliva lo hacía a 4.018,65 dólares.
Además, tiene unas características que lo hacen idóneo para las demandas de la industria. Sirve para mantener y almacenar coberturas porque se derrite a mayor temperatura que el chocolate, y es muy apropiado para productos untuosos, por la cantidad de grasas saturadas que contiene. También se enrancia más tarde que otros aceites, aguanta más frituras, sirve como sustituto barato de la mantequilla y como alternativa a la cera o a la parafina.

¿Por qué es malo para la salud?

En conversación con Público, Eduard Baladía, nutricionista del Centro de Análisis de Evidencia Científica de la Academia Española de Nutrición y Dietética, explica que de los dos únicos metaanálisis (compilación de estudios científicos) que hay sobre el tema, se puede concluir que el aceite de palma “aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares” porque produce un amento del colesterol LDL, el “malo”. Baladía señala también que cuando el aceite de palma es sustituido por otros monoinsaturados (aceite de oliva) y poliinsaturados (girasol, soja) el problema del colesterol se soluciona.
Además, una importante investigación del IRB de Barcelona publicada en la revista Nature comprobó por primera vez la vinculación que existe entre una dieta rica en en ácido palmítico, componente principal del aceite de palma, y las probabilidades de desarrollar una metástasis en pacientes con cáncer. En concreto, los investigadores trataron un tumor oral durante dos días con ácido palmítico y después lo inyectaron en ratones con una dieta normal. Si en condiciones normales un 50% de esos ratones hubiera desarrollado una metástasis, tras alimentarse con ácido palmítico el 100%, es decir, todos, desarrollaron una metástasis. 
"Hay que hacer más estudios para entender esta intrigante relación entre dieta y metástasis, sobre todo porque en las sociedades industrializadas estamos incrementando de forma alarmante el consumo de grasas saturadas y de azúcares”, adviertía Aznar Benitah, uno de los dos autores de la investigación.

¿Qué marcas y productos lo contienen?

Aunque no es fácil conocer con exactitud qué marcas son las que utilizan más aceite de palma o cuáles de sus productos lo llevan y en qué cantidad, el proyecto de investigación periodística Carro de Combate aporta una lista que incluye algunas de las firmas más importantes y que sí lo utilizan, entre ellas: Univeler, Nestlé, Kellogg’s, Burger King, McDonalds, Colgate y Starbucks.
Una investigación de Amnistía Internacional señala también a los gigantes AFAMSA, ADM, Procer & Gamble y Reckitt Benckiser.
Entre las marcas de cosméticos, Vichy, The Body Shop, L’Oreal y Lancôme han reconocido usar aceite de palma; y otras como Head and Shoulders, Pantene y Herbal Essences es probable que lo usen, aunque no se ha podido comprobar al cien por cien.
Trabajadores del las plantaciones de palma en Indonesia. AFP

¿Cómo puedo saber si lo estoy consumiendo?

Antes, las empresas se cubrían las espaldas y la etiqueta indicaba, simplemente, “aceite vegetal”, pero desde finales de 2014 la normativa europea sobre etiquetado obliga a decir la materia prima de la que proviene dicho aceite. Aún así, cuidado, porque muchas veces el aceite de palma aparece camuflado bajo nombres de lo más diverso: aceite de palmiste, grasa vegetal (palma), grasa vegetal fraccionada e hidrogenada de palmiste, Sodium Palmitate, estearina de palma, palmoleina u Oleina de palma, manteca de palma o Elaeis guineensis (su nombre científico).

¿Qué efectos tiene para los derechos humanos y el medio ambiente?

Según datos de la ONU, el aceite de palma es la principal causa de la deforestación en Indonesia y Malasia y se calcula que aproximadamente el 70% de las plantaciones de palma en el primer país y el 50% en el segundo, están situadas en zonas que previamente eran bosque tropical. Su cultivo ha desplazado a comunidades autóctonas y ha puesto en riesgo la existencia de especies amenazadas como los elefantes, el orangután y los tigres de Sumatra.
Se ha demostrado también que la deforestación y el cambio en los usos de suelo derivados del aceite de palma terminan provocando una mayor cantidad de emisiones de CO2 a la atmósfera que otros carburantes como el petróleo.
Por último, una investigación de Amnistía Internacional destapó que la producción del aceite de palma estaba asociada a casos de explotación infantil y de violación de los derechos humanos en los países de origen.

¿Nadie controla estos abusos?

Tras los escándalos medioambientales que se destaparon con los cultivos de palma, en 2004 se creó la Mesa Redonda sobre el Aceite de Palma Sostenible, un organismo que integra a empresas del sector y ONG y que, en teoría, debe velar por que se respeten los derechos laborales y de las comunidades indígenas, así como garantizar que no se ocupen zonas de elevado valor medioambiental, que no se amenace la biodiversidad del lugar y promover prácticas agrícolas más limpias.
Sin embargo, su buen funcionamiento siempre ha estado en entredicho. Ocho empresas denunciadas por Amnistía por sus abusos con el aceite de palma forman parte de esa Mesa Redonda y certifican sus productos como “sostenibles”.

¿Hay alternativas?

Podemos comprobar que lo que vayamos a consumir no contenga aceite de palma y haya sido fabricado con otros aceites vegetales, como el de girasol, por ejemplo. Pero, en cualquier caso, lo más recomendado por los expertos es basarse en una dieta de productos frescos, no procesados y cocinados en casa. “Hay que volver al mercado, al producto local”, asegura Baladía.


Origen información: Público

martes, 21 de octubre de 2014

La sacarina favorece la diabetes

La sacarina favorece la diabetes

 Los edulcorantes artificiales modifican la flora intestinal con efectos perjudiciales

La sacarina favorece la diabetes
Los edulcorantes bajos en calorías, en el centro de la polémica GYI

La sacarina y otros edulcorantes artificiales modifican la flora intestinal de un modo que facilita el aumento de peso, dificulta el control del nivel de azúcar en la sangre y aumenta el riesgo de diabetes tipo 2. Es la conclusión de una investigación del Instituto Weizmann de Rehovot (Israel) que se presenta en la revista Nature y que obligará a reconsiderar el uso masivo de edulcorantes artificiales en la industria alimentaria.

“Nuestros resultados indican que los edulcorantes artificiales inducen los mismos problemas que pretenden prevenir”, ha declarado Eran Elinav, codirector de la investigación, en rueda de prensa telefónica. Pero añade que estos resultados “no son la última palabra” sobre la cuestión, sino la primera, por lo que “sería prematuro hacer recomendaciones generales sobre el consumo de edulcorantes”.

A diferencia del azúcar, los edulcorantes artificiales suelen pasar por el aparato digestivo sin ser digeridos. Por esta razón no aportan calorías. Pero por esta misma razón llegan intactos hasta la flora intestinal –las bacterias que pueblan el intestino grueso-.

Dado que los alimentos que comemos regulan la flora intestinal, y dado que la flora intestinal regula la salud, los investigadores se preguntaron si los edulcorantes artificiales podían tener algún efecto relevante.

Para averiguarlo, realizaron una serie de experimentos en ratones y “nos sorprendió que el efecto fuera tan grande”, declara Eran Segal, también codirector de la investigación del Instituto Weizmann. Posteriormente, realizaron dos estudios en personas que confirmaron los resultados.

Los experimentos en ratones han demostrado que, cuando un animal ingiere sacarina, aspartamo o sucralosa, el nivel de azúcar en la sangre sube más que cuando ingiere azúcar.

Han demostrado también que los edulcorantes modifican la composición de la flora intestinal. Concretamente, reducen las bacterias del género Bacteroidetes –que son un antídoto contra la obesidad- y aumentan las del género Firmicutes.

Para asegurarse de que la flora intestinal es la clave del efecto de los edulcorantes sobre el nivel de azúcar en la sangre, han realizado un trasplante de bacterias intestinales de ratones alimentados con sacarina a ratones que nunca habían tomado sacarina. Los resultados han disipado las dudas: tras el trasplante, el nivel de azúcar en la sangre se les ha disparado.

En personas, los resultados han sido igualmente significativos. En un primer estudio, se ha evaluado el consumo de edulcorantes artificiales en una muestra de 381 personas que contestaron a una encuesta nutricional. Las respuestas han revelado que, cuanto más frecuente es el consumo de sacarina, mayor suele ser el peso de una persona y más alto suele ser el nivel de azúcar en la sangre. Además, los kilos de más tienden a acumularse en el abdomen, que es donde resultan más perjudiciales para la salud.

Al realizar análisis de sangre a los consumidores habituales de sacarina, se han observado niveles anormalmente altos de hemoglobina glicosilada (que indica la concentración de azúcar en la sangre en los tres meses anteriores) y de la enzima ALT (que indica el daño hepático y que los investigadores atribuyen a un trastorno de hígado graso).

En un segundo estudio, siete personas sanas que no eran consumidores habituales de edulcorantes artificiales han accedido a tomar 360 miligramos diarios de sacarina durante una semana, una dosis considerada aceptable por la Agencia de Alimentos y Fármacos de EE.UU.

Hacia el final de la semana, cuatro de los siete participantes en el estudio tenían alterada su capacidad de regular el nivel de azúcar en la sangre. La composición de su flora intestinal también se ha visto alterada a lo largo de la semana. En los otros tres participantes, la sacarina no ha tenido ningún efecto perjudicial ni beneficioso.

Un análisis retrospectivo ha revelado que, desde antes de iniciar el experimento, las cuatro personas perjudicadas por la sacarina tenían una composición de la flora intestinal distinta a la de las otras tres personas.

“No todo el mundo responde negativamente a los edulcorantes artificiales”, señala Eran Segal. Pero “pueden ser perjudiciales para un sector amplio de la población”. Por ahora no hay ningún test que permita saber para quién son inocuos y para quién perjudiciales.

“Es una investigación muy sorprendente e interesante”, destaca Francisco Guarner, director de la unidad del sistema digestivo en el hospital Vall d’Hebron e investigador especialista en flora intestinal. Guarner recuerda que investigaciones anteriores habían demostrado que las bacterias del aparato digestivo desempeñan un papel importante en la diabetes tipo 2 y en la obesidad. Pero “la influencia de los edulcorantes artificiales es una novedad importante que puede afectar a un gran número de personas”.

La investigación se ha limitado a tres de los edulcorantes artificiales más consumidos. Los tres afectan a la capacidad de regular el nivel de azúcar en la sangre y al riesgo de diabetes, aunque la sacarina tiene un efecto perjudicial más acusado que el aspartamo y la sucralosa.

Cuando se ha preguntado a los investigadores si otros edulcorantes como el stevia pueden tener un efecto similar, los investigadores del Instituto Weizmann han evitado pronunciarse. “No hemos analizado el stevia y no podemos especular sobre edulcorantes que no se han estudiado, porque diferentes floras intestinales reaccionan de manera distinta a diferentes edulcorantes”, ha declarado Eran Elinav. El stevia, además, es un edulcorante de origen natural, mientras que la sacarina, el aspartamo y la sucralosa son artificiales. Pero “nuestros resultados invitan a que se hagan estos estudios”.

También han evitado pronunciarse sobre si el azúcar es mejor que los edulcorantes artificiales porque “de ningún modo queremos dar a entener que las bebidas con azúcar son saludables y deben recuperarse”, ha añadido Eran Segal.

Previsiblemente se abrirá ahora una nueva fase de investigación sobre edulcorantes en la que se tendrán en cuenta sus efectos sobre la flora intestinal. Estas investigaciones irán encaminadas a buscar moléculas que no tengan los inconvenientes del azúcar ni los de la sacarina.

Con los datos disponibles hasta ahora, “no creemos que haya base suficiente para cambiar las recomendaciones dietéticas”, ha advertido Elinav. Pero ha admitido que “durante años he estado tomando grandes cantidades de café y consumiendo edulcorantes pensando que no eran perjudiciales y personalmente he tomado la decisión de dejar de consumirlos”.

Los resultados de la investigación “exigen una reevaluación del uso masivo de edulcorantes artificiales”, concluyen los científicos del Instituto Weizmann en Nature.


Orígen información: La Vanguardia

viernes, 18 de marzo de 2011

Japan nuclear plant: Panic buyers seek out salt, seaweed and red wine as rumour fuels fallout fears

Japan nuclear plant: Panic buyers seek out salt, seaweed and red wine as rumour fuels fallout fears

As nuclear panic began to spread around the world, pharmacies and supermarkets thousands of miles from Japan began to run out of anything and everything that was even rumoured to prevent radiation poisoning.

Shoppers mob a supermarket to buy salt in Lanzhou, China Photo: APBy Gordon Rayner, Chief Reporter 7:30AM GMT 18 Mar 2011
Russia saw a run on red wine and seaweed; in China people were buying massive amounts of salt, and chemists as far away as Bulgaria reported shortages of iodine tablets.

No matter how many scientists were wheeled out to reassure people that radiation levels outside Japan would not pose a threat to health, widespread distrust of official advice meant thousands placed more faith in old wives' tales.

In China, the government called for calm after shoppers bought huge quantities of salt in the belief that it contains enough iodine to block radiation.

Potassium iodide tablets, which prevent the body from absorbing radiation, have been handed out in Japan to those living near the stricken Fukushima power plant, and in China iodine is added to salt to help prevent iodine deficiency.

The mere mention of the word iodine was enough to prompt panic buying of salt amid fears that a change in the wind direction could blow a radioactive cloud across China from its near neighbour.

"We are entirely sold out of salt, and shoppers are now buying salt substitutes such as soy sauce, even though there is no connection," said an exasperated supermarket worker in Shanghai.

China's Ministry of Health said an adult would need to swallow 6.6lb of salt at one sitting to prevent radiation poisoning, and the country's largest salt maker, China National Salt Industry Corp, issued a statement saying it had ample reserves and that "panic buying and hoarding is unnecessary".

But it was not enough to prevent rumours spread on the internet and by text messages from pushing salt prices up tenfold in some areas, leading to a sharp rise in the price of shares in salt companies.

The Chinese government, which suspected the rumours had been spread deliberately by profiteers, said companies that raised prices would face fines of up to £190,000, and ordered local authorities to take "immediate action to monitor the market prices and resolutely crack down on illegal acts including spreading rumours to deceive the public".

China has repeatedly said its citizens face no imminent threat of radiation contamination from the Fukushima plant, 620 miles from its nearest point.

But it gave out mixed messages by checking all incoming food imports for radiation, and many pharmacists said yesterday they had sold out of potassium iodide tablets.

"We are sold out of iodine, and of two other drugs," said an employee at Shanghai Pharmaceutical. "We have been trying to tell people they do not need these drugs, but they simply walk in and grab them off the shelves anyway."

In Russia, memories of the 1986 Chernobyl disaster in Ukraine prompted bulk buying of seaweed and red wine.

At the time of the world's worst nuclear accident, the former Soviet government recommended seaweed, which contains iodine, and red wine, which helps block radiation because of its tannin content.

In the far east of Russia, chemists were running out of products containing iodine, while face masks and dosimeters, which measure radiation, were also in short supply. Sales of vodka were also up following rumours it could help block radiation.

"All this unhealthy frenzy is linked to people artificially ramping up interest in these products," said Olga Shekhovtseva, a spokeswoman for the Emergency Affairs Ministry.

"In blogs and on the internet people are urging others to buy gas masks, food supplements, cakes which allegedly cleanse the body of radionuclides, and even some kind of miracle suit that allegedly protects you from radiation."

Bakers in the area reportedly increased production of a special kind of bread which is rich in iodine.

Travel agents said they had witnessed a run on airline tickets to Moscow as people decided to evacuate the area, while the Russian army is on standby to organise a mass evacuation if necessary.

Svetlana Tanina, of PrimTekhnopolis, a Vladivostok-based firm that sells dosimeters, said her company had sold 30 measuring instruments over the past three days, compared with the usual two or three per month.

The Russians also sent coastguard vessels into the waters off Japan to monitor radiation in the air, and water companies used molluscs, which react to ions in heavy metals, to check for any increases in background radiation.

In Bulgaria, one of the countries to which former residents of the Chernobyl area fled, Professor Donka Baykova, a nutritionist, encouraged people to drink red wine if they were worried about the latest nuclear accident.

Ukrainians in Bulgaria also recommended chilli peppers as a natural way of blocking radiation.

Prof Baykova spoke out after pharmacies in Bulgaria ran out of iodine supplements, even though it is 6,000 miles from Japan and is under no apparent threat. Panic was also spreading in the US, where radiation levels are expected to rise by today because of the prevailing winds from Japan.

Despite reassurances that any increases will be harmless to human health, sales of potassium iodide tablets have soared, following comments from the Surgeon General, Regina Benjamin, who said it was "definitely appropriate" to buy iodine.

Aaron Gonzales, a Los Angeles resident, said some of his neighbours had put cling film over their doors and windows and hoarded stores of drinking water and rice.

Passengers from Japan arriving at airports all over the world were being tested for radiation and in Vietnam schools kept children indoors to avoid rainfall after word spread that the deluge would burn skin and cause cancer.

Origin information: The Telegraph