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miércoles, 8 de junio de 2011

Wine: Try some Basque wines this week

Wine: Try some Basque wines this week

I recently had a bottle of wine which reminded me, yet again, just how much I love dry rosé. I’m often asked what my favorite wine is, and I have often said that if I could choose only one wine to drink if I were stranded on a deserted island, it would be dry rosé.
.I recently had a bottle of wine which reminded me, yet again, just how much I love dry rosé. I’m often asked what my favorite wine is, and I have often said that if I could choose only one wine to drink if I were stranded on a deserted island, it would be dry rosé.
This has as much to do with what I imagine I would be eating in this castaway scenario as with my actual love of the wine.
The wine I was drinking was a very unusual rosé. With Boise’s large Basque population, some readers probably are familiar with Txakoli, or Txakolina (pronounced cha-co-lee, or cha-co-leena). It is a quintessential wine of the Basque region of Spain.
White Txakolina represents 85 percent to 90 percent of the total production of the region, but red and rosé also are produced. Like its white counterpart, the rosé Txakolina is lightly sparkling and relatively low in alcohol, making it fantastically refreshing.
The one I tried is Ameztoi Txakolina and is available at a few places around town for about $15. Do try to get your hands on a bottle quickly; fewer than 10 cases were allocated for the entire state this year. And if you can’t find a bottle of the rosé, don’t despair. There are multiple brands of white Txakolina available in Boise for less than $15. The white also makes for a delicious and lively summer beverage.
The area where Txakolina is produced is famous for seafood and sea salt, which is exported throughout the world. As you might expect, the wines are perfectly suited for all manner of salty seafood dishes.
The timing of this wine’s arrival was serendipitous, because there is a Basque wine festival in town this week. You had to register for events by June 7, but you can use the festival as an excuse to try some Basque wines on your own.
The Basque people have a rich heritage of winemaking; however, the nature of politics, geography, and history can make it somewhat difficult to define where exactly the Basque wine region is. Some folks know little more about Basque wine than Kalimotxo, a drink made from Basque red wine and Coke. The drink is common in Basque communities, as well as in other parts of Spain, central Europe, and even Asia. And, while it has certainly contributed to many a night of revelry and many a morning of regret, do not be misled into thinking that it represents all that Basque wine has to offer.
Rioja is one of the most famous winemaking regions in Spain and is generally considered to be entirely Basque.
Less well known in the United States, but also considered to be within Basque country, is the wine region of Navarra, which produces red wines from classically-styled Tempranillo to more modern bottlings of Syrah and Cabernet. Navarra also is well-known for producing excellent dry rosé.
Historically, the Basque people were spread into southern France as well, which means some places even as far north as Bordeaux can lay claim to some Basque heritage.
Boise’s large Basque population provides a wonderful chance to learn about the wine, food, and culture of the Basque Country, and I strongly encourage anybody who hasn’t already done so to take advantage of this opportunity.
MORE BASQUE WINES TO TRY
In addition to the rosé txakolina, I also tried the Zudugarai Getariako Txakolina, which was a great example of the classic style txakolina, slightly fizzy and tremendously refreshing with character of citrus and bits of minerality and salinity. As with most txakolina, this one is available for less than $15.
Rioja can range in style from extremely old-school wines that take years to reach optimum drinking age to very bright, fruit-forward wines that can be consumed immediately upon release. The 2001 Ramon Bilbao Gran Reserva is an example of the former. The current release is now 10 years old, and it shows exactly why this style of Rioja is worth waiting for. It retails for about $30.

The Valdelana Rioja Tempranillo 2009 is a younger style Rioja, showing very nice, bright red fruit character. It’s perfect for sipping and retails for less than $10.

Leil Cardoza has been the inventory manager for 3 › years at the Boise Co-op Wine Shop. His column appears in Life on the second and fourth Wednesday of each month. He also writes a blog about wine: ithinkaboutwine.wordpress.com. Email your wine questions to ithinkaboutwine@gmail.com.

Origin information: The News Tribune

viernes, 19 de noviembre de 2010

El txakoli está en el punto de mira

El txakoli está en el punto de mira

Burgos reconoce que llama "chacolí" a su vino para aprovecharse de la experiencia vasca
El Consejo Regulador se reúne hoy con el Gobierno vasco para diseñar la defensa del término txakoli

Sandra Atutxa - Jueves, 18 de Noviembre de 2010 -

Bilbao. El txakoli está en el punto de mira. El mimo y el afán de superación de los productores vascos han convertido a este vino blanco en uno de los acompañamientos más adecuados y exquisitos para la degustación de pescados y mariscos. Nada queda de aquel txakoli que se dejaba en el vaso por su sabor ácido. Orgullo para los productores vascos. Ahora, el nuevo oro tiene enfrentados a vascos, burgaleses y cántabros. Los productores vecinos quieren sumarse al carro del negocio y reconocen abiertamente que en la producción de su chacolí existen vías de negocio que están dispuestos a trabajar y a sacar adelante. "Nuestro vino no es bueno. Tenemos mucho por hacer y aprender. En Burgos apenas existen 60 productores de chacolí, pero podemos sacarle rendimiento si seguimos estudiando y mejorando el producto", afirman desde la Diputación de Burgos.

La guerra está servida. La gota que ha colmado el vaso ha sido la aprobación, por parte de la Diputación de Burgos, de una propuesta para "la defensa del chacolí de Burgos en todas las instancias en las que se intente el blindaje del término", relató con contundencia a este periodico Borja Suárez Pedrosa, portavoz del Grupo Popular de la Diputación Provincial de Burgos.

Los productores vascos se suben por las parras por el interés suscitado entre los productores vecinos "ahora, cuando el txakoli es un vino con prestigio y con calidad que gusta a los clientes", afirma Antxon Txapartegi, secretario de la Denominación de Origen de Txakoli de Bizkaia. Una cuestión que para los productores vascos no es más que mero "oportunismo y no una cuestión histórica".

Hoy, las tres Denominaciones de Origen (Bizkaia, Araba y Getaria) se reúnen con el Departamento de Agricultura del Gobierno vasco para acordar cuáles deben de ser los pasos y las acciones para proteger los términos txakoli, chacolí, txakolin, chacolín y txakoina, de manera que fuera de Euskadi no pueda utilizarse esta denominación para ningún otro vino.

"No se puede ofrecer al cliente un vino que no sea txakoli de verdad. Sería engañar al consumidor", afirman con contundencia. Los productores de Burgos y Cantabria, por contra, dicen que su intención no es engañar a nadie. "Nuestro chacolí será diferente".

Burgos y Cantabria se aferran a que el término chacolí se asigna a un vino de hace cientos de años y que también les pertenece "por cultura e historia". Por lo tanto, no están dispuestos a perderlo. Mientras, los vascos no están por la labor de que los productores vecinos se aprovechen de todo lo que han conseguido.

Respaldo político La disputa viene de lejos y ha llegado a debatirse hasta en el Congreso de los Diputados. Tal y como adelantó DEIA, el PNV pidió en octubre en Madrid proteger la Denominación de Origen del txakoli. Una propuesta que contó con el respaldo de todos y cada uno de los partidos representados. La noticia fue recibida con satisfacción en las correspondientes Denominación de Origen vascas. Hasta ahora, Euskadi ha logrado el respaldo de las Juntas Generales de Araba, Gipuzkoa, Parlamento Vasco y Gobierno de Madrid mediante una proposición no de ley, presentada por el Grupo Vasco y aprobada en la comisión de Medio Ambiente, Rural y Marino del Congreso de los Diputados. Únicamente, las Juntas Generales de Bizkaia no aprobaron la petición, con los votos en contra de PSE, PP y Grupo Mixto, que no respaldaron una propuesta presentada por los jeltzales vizcainos. Un "golpe bajo" para los productores vascos a los que no les sentó "nada bien" el rechazo de los representantes políticos vizcainos.

"Después nos hemos reunido con cada uno de los partidos y han reconocido que se han equivocado y que entienden nuestra preocupación y el interés por blindar el término txakoli", explicaron desde el Consejo Regulador. Pero la Diputación de Burgos ha abierto un nueva brecha en la defensa vasca del término.

El final de la polémica, incierta. Por un lado, están la Denominación de Origen del txakoli vascas que defienden sus intereses más allá de las fronteras de Euskadi y no están dispuestas a que ni burgaleses ni cántabros "se suban al carro de un negocio que funciona; no les vamos a dejar que se aprovechen de un producto de calidad que ha costado mucho trabajo sacarlo adelante", afirma Antxon Txapartegi, secretario de la Denominación de Origen del Txakoli de Bizkaia.

Por otro, los productores de Burgos que quieren impulsar la producción de este vino, que se elabora en tierras burgalesas, desde el siglo XVIII, según un estudio especializado. Y por último, los cántabros, que tampoco están dispuestos a perder terreno en esta cosecha "con futuro", y que aseguran que su chacolí se "elabora con las mismas uvas que el txakoli producido en Euskadi".

Un mal trago para unos y otros. Pese al mal sabor de boca que está dejando esta polémica ninguna de las partes tiene intención de pagar la ronda. Para los vascos no hay duda: "El txakoli es vasco, ni de Burgos, ni de Cantabria". Sus argumentos para oponerse al chacolí van desde el tipo de uva al de suelo y el clima, y todos terminan en una idea: todos son vinos blancos, pero son diferentes.

Lo cierto es que entre sorbo y sorbo los productores de chacolí de Burgos no tienen ningún problema en reconocer el "buen trabajo" realizado por los productores vecinos durante años, así como la excepcional calidad del vino que han conseguido. "Nos vamos a aprovechar de la experiencia. Lo han hecho muy bien, pero nosotros también tenemos un vino que se llama chacolí al que le podemos sacar partido. Para nada es igual. Tendrá otro sabor, aroma", aseguran. Pero no se quedan ahí. Además, hablan abiertamente de si intención de generar riqueza con el chacolí. "La administración pública debe de defender su patrimonio y nosotros vamos a trabajar por preservar nuestro chacolí. Respetamos su Denominación de Origen, pero nosotros también tenemos un vino que se llama así y consideramos intolerable que quieran que renunciemos", concluyen.

Origen información: Deia

lunes, 29 de marzo de 2010

Medalla de oro para un txakoli vizcaino

Medalla de oro para un txakoli vizcaino

Un caldo elaborado por las bodegas Itsasmendi, de Gernika, obtiene el prestigioso premio Bacchus

José Basurto - Lunes, 29 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 07:25h.

Garikoitz Ríos, en el interior de las bodegas Itsasmendi, olfatea uno de los txakolis que elaboran. (Foto:Oskar Martínez)

GARIKOITZ Ríos, director técnico de la Bodega Itsasmendi, ya no se extraña cuando un australiano, un francés o un japonés se acerca hasta el stand que han montado en la feria Alimentaria de Barcelona para probar los txakolis que elaboran. "Se sorprenden al comprobar que es un vino fresco, algo ácido y de calidad, y eso les gusta", comenta orgulloso. Garikoitz tiene motivos para sentirse orgulloso después de que la semana pasada uno de los caldos que salen de las instalaciones que tienen en Gernika haya conseguido el Bacchus de Oro, uno de los premios más prestigiosos del mundo de la enología, organizado por la Unión Española de Catadores. Pero no sólo se han llevado el oro, también la plata. Los otros dos txakolis que presentaron obtuvieron sendos galardones de plata. Todo un éxito para unas bodegas con denominación de origen Bizkaiko Txakolina que comenzaron tímidamente en 1995 en Muskiz y hoy tienen cepas plantadas en 30 hectáreas de 12 municipios vizcainos.

Los premios Bacchus no son unos desconocidos para los responsables de Itsasmendi. En 2002 ya consiguieron uno de bronce y en 2006, dos de plata. Sin embargo, Garikoitz quiere destacar "que es la primera vez que un txakoli recibe el máximo galardón de oro". Un premio concedido después de que 70 catadores de más de veinte países probaran los caldos presentados a concurso. El txakoli que se alzó con el premio es el Itsasmendi nº 7, "un vino serio, seleccionado en una parcela, que es más para mesa y puede aguantar 4 ó 5 años". Esta característica, la duración del caldo sin perder calidad, es una de las novedades que ha aportado el equipo que dirige Garikoitz "porque siempre se ha pensado que el txakoli es un vino joven y que hay que tomarlo en el año".

Este reconocimiento llega después de muchos años de trabajo e investigación. Itsasmendi comenzó por el ímpetu de gente como Garikoitz, que después de acabar la carrera de Ingeniero Técnico Agrícola en Iruñea y de trabajar unos años en la Diputación Foral de Bizkaia, decidió poner en práctica y por su cuenta todos los conocimientos que había adquirido. Los primeros pasos como bodeguero los dio en 1995 en Muskiz, el pueblo que le vio nacer hace 43 años. Pero seis años después decidió abrir unas nuevas instalaciones en Gernika. "Nos trasladamos porque íbamos teniendo plantaciones en pueblos cercanos, y en Gernika podíamos centralizar todo el trabajo". Desde entonces han ido acumulando hectáreas de terreno, ninguna en propiedad, hasta un total de 30, en 12 municipios distintos. "Eso está muy bien", dice Garikoitz, "porque se pueden elaborar caldos diferenciados con distintos matices".

calidad El año pasado consiguieron una producción de 185.000 botellas, una cifra algo inferior que en 2008, aunque tampoco la cantidad es una de las cuestiones que más les preocupe. "Nosotros no queremos crecer en volumen, sino consolidar un vino de calidad en el mercado", subraya Garikoitz. Para ello han apostado desde el principio por la investigación, que ahora les está dando los resultados. "Nuestra intención siempre ha sido hacer un vino para disfrutar, fácil de beber y que tenga el carácter de la zona". Garikoitz es consciente de que ellos no pueden competir con los grandes vinos del mercado estatal o europeo "si intentamos hacer lo mismo que ellos". Por eso incide en que "intentamos hacer un vino distinto, bebible y de calidad".

Esa calidad parece que la están reconociendo en el extranjero como demuestra el progresivo aumento de sus exportaciones. "Actualmente exportamos el 30% de nuestra producción a países tan dispares como Estados Unidos, Finlandia, Japón, Canadá, México, Alemania, Inglaterra o Panamá". No exportan grandes cantidades, pero "el interés es creciente", como lo ha podido comprobar estos días en la Feria de Barcelona.

Los proyectos de futuro se acumulan en la cabeza de Garikoitz. Algunos ya están tomando forma. Por ejemplo, la elaboración de un txakoli tinto. Para ello se han embarcado en un proyecto de investigación de cinco años de duración para el que ya han plantado dos hectáreas con dos variedades de uva, la autóctona Hondarrabi beltza y la Pinord noir. La investigación es la prioridad en Itsasmendi. "Desde que empezamos siempre hemos pensado que se pueden hacer otros productos, dentro del txakoli, sin perder la especificidad que tiene". Otro de los pilares en los que se apoyan los responsables de Itsasmendi es en la Denominación de Origen Bizkaiko Txakolina. "Es muy importante tener una imagen colectiva potente porque así lo han hecho otras comarcas y les ha dado muy buenos resultados. Todos tenemos que ir en la misma línea". Mientras tanto, Garikoitz y su equipo trabajan para que los txakolis blancos puedan presentarlos a certámenes como el Bacchus y traerse el oro y la plata.

Origen información: Deia

miércoles, 4 de junio de 2008

El txakoli conquista los Estados Unidos


El txakoli conquista los Estados Unidos

Una delegación de restauradores y distribuidores de vino americanos ha visitado bizkaia para ahondar sobre el txakoli en diferentes bodegas y distribuir estos vinos en sus estados.
Arantzazu Durán Bilbao
Hay quienes disfrutan con la velocidad en las 24 horas de Le Mans; quienes prefieren algo más corto y se aventuran con las 500 millas de Indianápolis; y luego están quienes prefieren algo más sosegado y en el que se pase menos sed, que bien se podría denominar algo así como "Las 36 horas del txakoli en autobús". Esta "prueba" es la que una delegación procedente de Estados Unidos ha llevado a cabo recientemente en Bizkaia. Esta especial ruta comenzó en la mañana de un viernes en Bilbao y finalizó pocos días después en Orduña, «donde nos tomamos la última copa de txakoli», recalca Andre Tamers, un importador de vinos que visita a menudo la zona norte del Estado para luego «llevar los mejores vinos a Estados Unidos». Hacía estos comentarios mientras, en pleno mediodía, se metía entre pecho y espalda un copioso hamaiketako, compuesto, nada más y nada menos, de una sopa de ajo, dos huevos con una generosa ración de txistorra, cuajada, café y pastel de arroz. Es decir, como el "tentempié" que los pastores de antaño almorzaban cuando iban al campo, pero que nada tiene que ver con el café rápido de la actualidad.Andre Tamers es ya un experto en txakoli. «En 1999 lo probé en una feria, después de estar toda la mañana bebiendo tintos, y me encantó». Era una botella de Txakoli Uriondo, y desde ese año lo llevó a Estados Unidos, donde «la moda del txakoli es increíble». «Buscaba algo refrescante y me sorprendió y ahora todos los años vengo en un par de ocasiones con proveedores y restauradores estadounidenses para que lo conozcan y luego lo vendan en sus locales o lo distribuyan entre sus cliente».Entre los componentes de esta delegación se encuentran empresas de distribución y de cadenas alimentarias de Carolina del Sur y del Norte, Colorado, Alabama, California, Texas, Washington y Oregón. «El txakoli es un signo de distinción en la carta de un restaurante -señalan-. En Nueva York hay una treintena de restaurantes que venden txakoli como copa y estos establecimientos son de los más conocidos». Insisten en matizar que «hay un interés tremendo en Estados Unidos por el txakoli». «Lo fácil es hacerlo, pero lo difícil es luego llevarlo a los sitios más dispares», dice Roberto Ibarretxe, productor de Txakoli Uriondo, distribuido por bodegas Arane. Esa labor parece que Andre Tamers la lleva a cabo a la perfección, ya que ha contribuido a que «llegue a convertirse en algunas cartas en uno de los cinco vinos mejores del mundo, según la catalogación de cada restaurante». De hecho, la revista "Condé Nast" ha señalado en uno de sus últimos números a un restaurante de Chicago «únicamente por su distinción en cuanto a vinos, entre los cuales hay grandes variedades de txakoli», comentan.En definitiva, el txakoli ha ido traspasando fronteras y no sólo eso, ha ido conquistando los paladares y los gustos más exquisitos.

Origen información: Deia

sábado, 22 de septiembre de 2007

La renovación en el txakolí vizcaíno

La renovación en el 'txakoli' vizcaíno


Los jóvenes socios de Gorrondona tratan de dignificar desde Bakio un vino infravalorado

El caserío Gorrondona era uno más de los que se dedicaban a elaborar txakoli en Bakio, una de las localidades de veraneo más populares del territorio vizcaíno. Hasta que hace seis años llegaron a la localidad costera tres jóvenes guipuzcoanos emprendedores que han revolucionado el mundo de un vino que hasta hace poco tenía mucho más de folclore que de enología.


Andoni Sarratea, Itziar Insausti y Julen Frías compraron una bodega familiar, con unas dos hectáreas de viñedo de hondarribi zuri y beltza, además de otras variedades que suelen conformar los terrenos de los txakolis clásicos. A media ladera, orientadas al noroeste, las viñas abastecían a uno de esos cientos de caseríos que completaban sus ingresos con la elaboración de ese vino joven, amargo y muy poco estimado. Es ésta una práctica atestiguada desde el siglo XIII, cuando ya aparece citada en las ordenanzas de Lekeitio o Portugalete. Las de esta última localidad prohibían, por ejemplo, a toda nave descargar en el puerto vinos de cualquier procedencia si no se llevaba otra cantidad equivalente en txakoli portugalujo. Las ordenanzas de Lekeitio ofrecían una exención fiscal por emparrar viñedos.


Gorrondona tiene los suyos plantados en espaldera, una técnica a medio camino entre la parra y la planta libre. Es la solución óptima para un cultivo de secano en una tierra más que húmeda. Este método, además del respeto a la cepa, colabora en la búsqueda de una producción limitada con la que la uva alcance una graduación óptima.


En este camino están los socios de la bodega, que ya han ampliado hasta 12 hectáreas su viñedo. 'Este invierno plantaremos las dos últimas hectáreas previstas para poder mantener una bodega competitiva y en la que al mismo tiempo se controle de forma artesanal la elaboración del vino', comenta Andoni Sarratea.


La mayor parte de las cepas elegidas pertenecen a la variedad hondarribi zuri. ¿Qué futuro le depara entonces al clásico txakoli gorri (tinto) de Bakio? 'Lo cierto es que el txakoli gorri es más un tópico que un producto de consumo. La demanda es, quizás por influencia de los caldos guipuzcoanos, de vinos blancos', explica Sarratea.


Sin embargo, mantienen ciertos terrenos con hondarribi beltza, con la que elaboran unos tintos que están causando sensación entre la crítica especializada por sus reminiscencias al Priorato o a Burdeos. Es una de las señas de identidad de una bodega que trata de situar a Bizkaiko Txakolina a la altura de otras pequeñas denominaciones de origen, como las gallegas.


El referente es Albariño, salvando las distancias, claro, tanto geográficas como históricas. Bizkaiko Txakolina, formada por 63 bodegas, sólo cuenta con media docena de socios que mantienen una visión empresarial íntegra de la producción de vino.


Las dificultades, por tanto, son muchas para conseguir participar como se debe en las grandes ferias y acceder al cada día más difícil mercado del vino. De momento, Gorrondona trabaja desde su caserío convertido en un pequeño museo del txakoli en el que se atiende a los clientes que llegan atraídos por las virtudes de sus vinos.



Orígen información: El País

Otra botella

Otra botella
Hablando de cosas buenas entre el diluvio de mediocridad, ayer anduve por “The Great Match”, una feria de vino español y tapas en la que me tocó probar unas cuantas cosillas interesantes. Ya vendrá el reporte completo de lo sucedido, lo catado, lo escuchado, etc. la semana entrante. Por ahora, un vino del que he probado varias botellas en las últimas semanas y del que estuve conversando ayer con Josh Raynolds (del International Wine Cellar de Steve Tanzer) y Gerry Dawes, el Bertalde, “Gorrondona”, Bizkaiko Txakolina 2005.
¡Maravilla de maravillas! ¡Un tinto español puro, con 12.5% de alcohol, mineralidad pronunciada y auténtico carácter! Bonito color granate medio con brillos rubí y lila y bella transparencia. Aromas de frambuesa negra y cereza entre notas salinas y pizarrosas, de tomillo y flores secas. Muy atractiva nariz. Parece, por momentos, primo de aquella preciosa cuvée tinta que hace Marc Ollivier en el Nantais, o de la “Cuvée Côt” de Clos Roche Blanche en Touraine.. De fondo se sienten anís, tinta china y pimienta negra. En boca es de cuerpo medio, con un golpe de ciruela roja, cereza y frambuesa negra seguido por tierra negra, anís y esa mineralidad que me gusta tanto. La semiparadoja es que es un vino que está apretadísimo, pero se las arregla para decir mucho. Muy tánico a partir del paladar medio, con un airecillo de borra de café. Deja en el posgusto una cierta impresión de rusticidad, pero no en un mal sentido. Ahora mismo requiere carnes bastante grasas como acompañamiento. O pide tiempo. De la variedad autóctona Hondarrabi Beltza, vinificado enteramente en acero inoxidable. ¡Bravo! En mi próximo paso por el País Vasco, ésta es uan bodega que quiero visitar, una tierra que quiero pisar y un elaborador con quien quiero conversar largo y tendido…

Orígen información: La otra botella